EL RUNRÚN
La noche del sábado fue luctuosa para los culés. No hace falta entrar en detalles. Digamos que Tamudo demostró por qué su nombre en catalán se pronuncia temut y Messi que tiene en su divina mano transformarse en clon de Maradona. Yo, por si las moscas, me fui de concierto al Auditori. Eso sí, dejé el carnet a mi amigo Jep con la única condición de que me fuera informando vía SMS de los goles. El concierto era la presentación de en/ doll,el hipnótico libro-disco de hip hop paródico puro que Guillamino y Pedrals acaban de publicar. Mientras las noticias futbolísticas empezaban a sucederse en mi móvil silenciado, en la sala se sucedían un sinfín de detalles inolvidables. De entrada, el mensaje pregrabado que sonó al inicio del concierto. A la consabida petición de apagar los teléfonos móviles, las salas del Auditori añaden una recomendación extraordinaria, sobre todo en un contexto hip-hop: instan a evitar estossecs (accesos de tos). En segundo lugar, la sensacional aportación con la que Pedrals abre el espectáculo: un nuevo tiempo verbal llamado presente hipotético, que designa el presente que vivimos al sumergirnos en la realidad que refleja una obra de creación: ya sea novela, canción, película, obra de teatro... Tal vez la inclusión del presente hipotético en todas las gramáticas permitiría allanar la distancia que separa a quienes ven las lenguas como meros instrumentos de comunicación de quienes les vemos otras muchas facetas. Ya inmerso de pleno en el presente hipotético del concierto de en/ doll,y con los dos marcadores 2-1, reparé en las ilustraciones de Marc Torrent que se iban proyectando por pantalla: mujeres, naipes, relojes tocadiscos, monos astronauta y un genial cowboy con barretina a punto de desenvainar el revólver.
Fue entonces cuando apareció una foto de Fassman. Pedrals y Guillamino estaban atacando Hipnosi giratòria - "fotre un cop de porta en una porta giratòria"- cuando vi su cara en blanco y negro presidiendo el escenario. Supongo que una parte del público le reconoció, aunque no estoy muy seguro, pero nadie recordaría su nombre real. Era la cara de Josep Mir i Rocafort, el gran profesor Fassman, ilusionista y mentalista nacido en Sort en 1909 y fallecido en Barcelona en 1991 tras años de éxito mundial. Pedrals lo eligió para ilustrar la hipnosis porque Fassman la practicaba en sus espectáculos, aunque a mí lo que siempre me fascinó fue su capacidad para adivinar pensamientos. Leo en un blog específico que el 30 de abril del 2009 piensan celebrar en Sort su centenario. También descubro que puso unas condiciones para que se publicaran sus memorias que justo acaban de cumplirse. En los ochenta me presenté en un céntrico local donde Fassman daba cursos, creo que en la calle Muntaner, porque a mis veinte años yo estaba convencido de haber descubierto un sistema infalible para practicar la telepatía. Fassman me recibió, empezó a escucharme y, antes de que le explicara en qué consistía mi idea, me la contó él. Siempre creí que me había leído el pensamiento, pero no utilizó mi método, porque a mí sólo me funciona por escrito, por ejemplo a través de un artículo como éste. Por cierto, que el último SMS que Jep me envió el sábado sólo tenía una letra repetida. ¿Adivinan cuál?
MariusSerra@verbalia.com

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