Ante el lento desarrollo de los carburantes ecológicos, el Parlamento exige que su consumo alcance en 2010 el 5,8% de las ventas totales de gasolinas y gasóleos, frente al 0,53% registrado en 2006.
De recomendación a obligación legal. El Parlamento quiere aprovechar la tramitación de una ley que adapta una directiva europea del gas natural para imponer el uso de biocombustibles en los vehículos españoles.
A través de una enmienda introducida en el Senado, los grupos políticos convierten en norma legal el objetivo (ahora, meramente indicativo) de que el 5,83% de los carburantes que se consuman en 2010 provenga de productos alternativos al petróleo, como aceites vegetales y alcoholes agrícolas. Esta exigencia figura como una disposición adicional en la ley, que el Congreso prevé votar para que sea efectiva el próximo jueves, 14 de junio.
La imposición de un objetivo de consumo tiene que hacerse con una norma con rango de ley, “ya que afecta a la libertad de empresa”, indican fuentes jurídicas.
El texto de la propuesta, pactado por el Gobierno socialista y la oposición, plantea un agresivo calendario de implantación de los biocombustibles, que en 2006 aportaron el 0,53% del consumo de carburantes en España, ligeramente por encima del 0,44% de 2005. De acuerdo con lo aprobado por el Senado, el porcentaje de carburantes limpios deberá alcanzar el 1,9% en 2008, el 3,4% en 2009 y el 5,83% en 2010.
Según fuentes del sector energético, el cambio de última hora en la ley (que inició su tramitación parlamentaria hace un año) se explica por la presión de los productores de biocombustibles, entre los que figuran Acciona, Abengoa y Sniace. Estas empresas indican que el mercado español sólo absorbe la mitad de su producción de biodiésel y el bioetanol, sustitutivos del gasóleo y la gasolina, respectivamente. El exceso de oferta se va a agudizar por la próxima entrada en funcionamiento de decenas de nuevas plantas, que triplicarán la capacidad de producción anual (alrededor de un millón de toneladas) antes de 2010.
Para cumplir la nueva legislación, el consumo debería llegar a los 2,2 millones de toneladas de biocombustibles en 2010, frente a los 0,24 millones de 2006.
La mayor parte del combustible ecológico se distribuye mezclado con los productos derivados del petróleo. Fuentes del sector creen que la nueva normativa hará que Repsol YPF y Cepsa, principales operadores de gasolineras en España con 5.000 puntos de venta, se decidan a combinar sus productos con los combustibles ecológicos.
Ahora, sólo existen unas 300 estaciones de servicio en España que venden biocombutibles en estado puro, por lo que es necesaria la implicación de Repsol YPF y Cepsa.
Pero algunos productores de biodiésel y bioetanol creen que las petroleras esperan a tener sus propias plantas de carburantes limpios para lanzarse de lleno a este negocio. Directivos del sector petrolero aseguran que están absolutamente comprometidos con el desarrollo de los biocombustibles en España.
La disposición adicional no explica las fórmulas para llegar a cumplir las metas de consumo de biocombustibles. Se limita a pedir al Ministerio de Industria que tramite las disposiciones necesarias “para regular un mecanismo de fomento de la incorporación de biocarburantes. En particular, este mecanismo podrá incluir la cuantificación de las obligaciones, indicando los tipos de producto con que se deberá cumplir la obligación, los sujetos obligados, un sistema de certificación que permita la supervisión y control de las obligaciones”.
Una posibilidad es que las grandes petroleras se vean forzadas a mezclar sus productos con biocombustibles.

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