Como es bien sabido, España llegó tarde a China. La Administración tomó conciencia hace años de esta situación y ha hecho importantes esfuerzos por corregirla, en los que han participado todas las fuerzas políticas. En el 2000 se lanzó el plan marco Asia Pacífico (PMAP) algunos de cuyos frutos fueron la creación de Casa Asia y del Foro España-China, la colaboración con la Escuela de Negocios China-Europa de Shanghai (Ceibs), uno de los mayores despliegues del ICEX en el mundo o la conversión de China en el primer receptor de crédito FAD. Al PMAP le ha seguido el vigente plan de acción Asia Pacífico que, entre otros objetivos, ha puesto ya en marcha el plan integral para el desarrollo del mercado chino, el plan para la captación de turismo chino, el Instituto Cervantes en Pekín (al que seguirá este año la apertura del de Shanghai) o el año de España en China.
El pasado abril, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega presentó en Pekín el año de España en China. Los intereses de España en aquel país son básicamente de orden económico y, en consecuencia, también lo son los objetivos del año de España en China.
Se aspira, en primer lugar, a impulsar la exportación española, que el año pasado ascendió únicamente a 1.459 millones de euros, frente a 13.010 millones de euros de importación, lo que supone la bajísima tasa de cobertura del 11,2%. El déficit con China es ya el segundo mayor de España, después del que tiene con Alemania, pero con ésta la cobertura supera el 50%.
Un segundo objetivo es promocionar el turismo. En el 2020 según la Organización Mundial de Turismo, saldrán de China más de cien millones de turistas al año y llegaran a ella otros tantos. El turismo debe permitirnos compensar, al menos en parte, el déficit comercial.
Un tercer objetivo es proyectar una imagen de país moderno, octava potencia económica del mundo, tecnológicamente avanzado en diversos sectores (como servicios, energías renovables, medio ambiente, infraestructuras, partes de automóvil, sector agroalimentario, etcétera). Igualmente se va a potenciar nuestra imagen como una de las culturas mayores de la historia universal, anclada en una lengua que hablan más de 400 millones de personas. China tiene un gran interés por Iberoamérica y, en consecuencia, por nuestra lengua.
El año de España incluye más de doscientas actividades coronadas por una visita de los Reyes y otra de los príncipes de Asturias. Entre ellas destacan exposiciones de obras maestras del Prado, de arte contemporáneo (Fundació La Caixa), de obras de la Armería Real (por primera vez fuera de España), de Gaudí y de arquitectura contemporánea. Actuaciones de la Orquesta
Nacional de España y de Montserrat Caballé; de la Compañía Nacional de Danza y de Sara Baras. La Fura dels Baus presentó ya, con gran éxito, el estreno mundial de su nuevo espectáculo, Imperium.España será el país invitado en el Festival de Cine de Shanghai, el principal de China. Están igualmente programados diversos encuentros, foros y seminarios de tipo empresarial y de promoción turística. Se inaugurará este año el Instituto Cervantes en Shanghai, en el marco de un amplio esfuerzo para la difusión de la lengua española y de captación de estudiantes chinos por parte de nuestras instituciones educativas. Varias de nuestras grandes figuras deportivas viajarán a China a lo largo del año, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Lógicamente, están presentes los campos en los que España ha alcanzado la excelencia a nivel internacional, como la pintura, la música, la danza, el cine, el deporte, la moda, la arquitectura o la gastronomía. Esta última estará representada por varios de nuestros grandes chefs, encabezados por Ferran Adrià y Juan Mari Arzak. Tuve ocasión de recibir a Ferran Adrià en Pekín y de acompañarle a Shanghai y Hong Kong (una de las capitales gastronómicas del mundo), los últimos días del 2002 y primeros del 2003. Una de las conclusiones que sacó Adrià de su viaje es que en cuanto los chefs chinos, a partir de la base de una cultura gastronómica sin par, empiecen a inventar, tienen todos los números para suceder a España en la vanguardia de la gastronomía mundial. Así lo ha dicho Adrià en múltiples ocasiones, entre ellas en su famosa entrevista en el magazine de The New York Times.Hay que conseguir que el público chino asuma lo que ya se acepta de forma general en el resto del mundo: que Ferran Adrià es el número uno indiscutible, "el cocinero más creativo de la historia", en frase de Arzak. Las ventajas que de ello pueden derivarse para nuestro sector agroalimentario, nuestro turismo y nuestra imagen-país en general son enormes, dado que el peso de la gastronomía en la cultura china es superior al que tenga en cualquier otra cultura.
Es fundamental para el año de España en China un adecuado apoyo mediático. La televisión es el factor decisivo para su difusión. Sin televisión, las actividades programadas alcanzarán a unas pocas decenas de miles de personas; con televisión, a muchas decenas de millones. Es ahí, por tanto, donde hay que echar el resto.
España y China son dos de los países del mundo que más han cambiado en las últimas décadas. Es lógico que nos conozcamos mal, ya que se tiende a mirar la realidad en el espejo retrovisor del pasado.
El año de España en China debe ser una contribución decisiva para recuperar el tiempo perdido, poniendo al día la percepción que de nuestro país existe en el que ha tenido durante muchos siglos la principal economía del mundo y está en camino de volver a tenerla dentro de pocas décadas.
EUGENIO BREGOLAT, embajador de España en China en 1987-1991 y 1999-2003.

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