EL OYENTE

Salvo la Ser y algunas voces aisladas en las demás cadenas, la radio española ha dado esta semana un suspenso al Gobierno por su política anti, con, para, por, contra o a favor de (según se mire y según quien hable) ETA. Redondo, sin paliativos, sin recuperación posible en mucho tiempo, ese suspenso se lo da también la mayoría de los oyentes y de los políticos.

En democracias serias, como el Reino Unido, Francia o la RFA, esto hubiera significado el fin fulminante de Rodríguez Zapatero al frente del Ejecutivo. En la España del pesebre y del miedo a perder el plus (de diputado, de ministro, de redactor jefe, de director de programa, de favores debidos o prometidos), aquí no dimite nadie ni se echa a nadie.

Lo que es peor: quienes deberían pedir perdón, reconocer sus mentiras y prometer rectificar han decidido, por lo que se ve hace tiempo, defenderse atacando. ¿A quién? Desde José Blanco a Rodríguez Zapatero, pasando por la peña completa, la culpa de todo (además de ETA, claro) la tiene el PP.

«El malo es ETA, pero al Gobierno hay que exigirle, además de contricción, un cierto propósito de enmienda», afirmaba Carlos Herrera en Onda Cero. «¿Pero qué podemos esperar de un presidente que vuelve a decir que el futuro de los vascos será el que ellos quieran?». La misma pregunta se la hicieron Félix Madero en Punto Radio, César Vidal en la Cope y Manuel Antonio Rico en Onda Madrid.

Impasible el ademán, como Pemán, Carlos Francino, en la Ser, tiene claro que «la cúpula del PP no está por la labor».

Por primera vez en mucho tiempo, Luis del Olmo, en Punto Radio, habló en primera persona como ciudadano y como amenazado. Confesó su indignación, asco, desprecio y miedo, pidió el fin, cuanto antes, de la batalla política entre los grandes partidos y concluyó: «Os podéis llevar por delante uno, 10, 20, 200 o 1.000 ciudanos más de bien, pero con este gesto de volver a las bombas y a las pistolas habéis escrito con letras de mierda vuestro suicidio más clamoroso».

«¿No ha pecado usted de ingenuidad?», preguntaba Fermín Bocos al presidente del Gobierno desde Radio 1. «Es difícil seguir dando información sin hacer propaganda de ETA», reconocía Javier Fernández Arribas desde Punto Radio. «Estamos ante un caso de alta traición», insistía Federico Jiménez Losantos en la Cope. Y añadía: «Han estado persiguiendo a las víctimas del terrorismo y pactando con ETA desde el principio».

Rosa Díez, desde Onda Cero, resumía el resultado final de la última farsa: «ETA está mucho más fuerte (...) Se habrá hecho con una excelente voluntad, pero las consecuencias son nefastas». Victoria Prego, desde Punto Radio, respondía al espectáculo de Zapatero en la Cuatro: «El presidente (...) no puede salir con un discurso copiado, como estrategia contra el PP».

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