CAMBIO DE PROTAGONISTAS EN LA ECONOMÍA: Nuevos negocios

Muchas veces me piden que hable sobre China en conferencias por el mundo. Yo quiero a China con todo mi corazón y no puedo más que ser entusiasta. Es frecuente, sin embargo, que algún empresario, en el coloquio, me diga: "Pero allí no dejan funcionar a los sindicatos ¿verdad?". Y me lo plantea como una limitación, como un aspecto negativo, como dando a entender que un país que no deja funcionar a los sindicatos no puede ser serio ni fiable. Casi siempre es un empresario que debería haber hecho algo en China pero no lo ha hecho y busca excusas. Bien, la verdad es que en China sí hay sindicatos y que las empresas pagan una cuota sindical. Lo que pasa es que las reuniones sindicales suelen ser más bien fiestas que otra cosa. Yo lo entiendo. Si se crean millones de puestos de trabajo y suben los sueldos casi el 10%, lo único que pueden decir los sindicatos es: "Esto marcha, brindemos (con cargo a la cuota sindical)". ¿Tendría sentido provocar manifestaciones para pedir todavía más velocidad? Sin embargo, en algún momento, en algún lugar, sin que sea recogido por el primer telediario, sí que hay alguna protesta. Pero por otro lado una personalidad importante del mundo intelectual norteamericano decía hace unos días en Barcelona que Chrysler ha sido comprada por un fondo de capital riesgo (Cerberus) y ahora sí que los sindicatos se van a enterar de quién manda, y o pasan por el aro o se quedan todos los trabajadores en la calle.

Las grandes compañías norteamericanas del automóvil acusan a los sindicatos de su bancarrota. De hecho, el jefe que han puesto en Chrysler se llama Tom la Sorda, lo que sugiere que no le van a preocupar los gritos de los trabajadores. O sea que si eres civilizado has de tener sindicatos, pero si las cosas van mal es culpa de ellos. Yo siempre he estado de acuerdo con la primera parte, los sindicatos son un logro de la democracia. Pero, en general, lo que he visto en este país es una gran racionalidad en los sindicatos UGT y CC. OO.

Yo me atrevería a decir que el fracaso empresarial de los grandes constructores de vehículos en Estados Unidos se debe a sus gestores. Toyota no parece tener problemas con los sindicatos en América. Ni se ocupan de ella. Seguramente es porque tiene una buena historia de cuidarse de sus trabajadores. Es cierto que los sindicatos alemanes, franceses e italianos no tienen la agilidad de los nuestros. Pero van mejorando. Es cierto también que a veces hay sindicatos de los llamados minoritarios que no persiguen objetivos del todo éticos. También es verdad que en algún caso puedes encontrarte con algún sindicalista que tiene la cabeza espesa. Pero igual que en Chrysler tienen de jefe al señor La Sorda, en alguna empresa tienen de jefe al señor el Mudo y si no hay un diálogo transparente sobre el futuro puede que los chicos se alboroten. Sobre todo si ven salir seis camiones de la fábrica cada día y antes salían ocho. Todo el mundo sabe calcular que eso podría representar una caída de ventas del 25% y no es necesario un master para entender que eso puede no ser sostenible.

Ni el Mudo ni La Sorda van a resolver el problema. Hay que buscar a gente que se llamen Comunicador o Escuchante. Pensar que un día Chrysler llegó a fabricar aviones y a tener su rascacielos en Nueva York. Acabo de leer que Ryanair, la aerolínea de bajo coste, ha caído en bolsa y que puede que entre en pérdidas. Hoy está a 4,99 euros la acción, que parece el precio de uno de sus billetes de ida sin retorno. Su jefe dice que tendrán que bajar más los precios. No he visto a nadie salir de un agujero bajando precios. Así cayeron Ford y General Motors en el que están y le echan la culpa al sindicato. Yo bajo el precio y venderé más. El otro piensa igual. Los dos venden lo mismo pero por debajo del coste. Luego quiebra. La culpa del sindicato. Genial. Cuiden el precio.