María Teresa Fernández de la Vega entrevistada por Enric Juliana en La Vanguardia
ENTREVISTA
"Los españoles quieren unidad ante ETA; espero que Rajoy esta vez no defraude"
Es viernes por la tarde en el complejo de la Moncloa y la vicepresidenta del Gobierno combina tres tonos: el morado, el naranja y el metódico-judicial. La señora María Teresa Fernández de la Vega no esconde su pertenencia a una de las más viejas estirpes del Estado, la magistratura. Formalidad intrínseca, verbo cartesiano (escrupuloso respeto a la Santísima Trinidad: sujeto, verbo y predicado) y un fondo severo en la mirada. Viste bien la percha estatal y la moldea con una personalidad voluntariosa y tenaz que todas las encuestas recompensan generosamente desde hace meses. Completa el personaje una indisimulada pasión floral: la elegancia, ese ligero cimbreo..., huelga escribirlo, puesto que los tonos De la Vega son el rasgo más sincero del actual Gobierno. Políticamente, la Vice -así la masajea el Madrid enterado- se mueve siempre bien dentro del carril. Apura las curvas sin salirse del GPS. Analiza la vicepresidenta el nuevo cuadro -traumático-, y dicta sentencia: "Espero que, el lunes, el líder de la oposición no defraude otra vez".
- Si me permite, eso también se espera del Gobierno.
- Por supuesto. La mayoría de los ciudadanos considera que el acuerdo y la unidad de los demócratas, y el entendimiento entre el Gobierno y el principal partido de la oposición, o mejor dicho, el apoyo del principal partido de la oposición al Gobierno, son necesarios. El Gobierno parte de esta base. Hemos estado trabajando toda la legislatura para que ello fuese así. Lo que ha ocurrido, desde el primer día, es que el Partido Popular ha decidido que la política antiterrorista sea la columna vertebral de su estrategia. Ahora nosotros vamos a trabajar por la unidad.
- Creo que la sociedad - o al menos una amplia mayoría social- no les perdonaría a ambos, al Gobierno y a la oposición, que mañana hubiese platos rotos en la Moncloa.
- Mañana hay una nueva oportunidad en la entrevista entre el presidente del Gobierno y el señor Mariano Rajoy. Debo recordar que esta reunión viene precedida de declaraciones que parece que no avalan el éxito del encuentro, porque ya se habla de condiciones. Espero que esta vez la oposición no defraude a la sociedad. No es posible que según qué cosas sigan ocurriendo en democracia: que el principal partido de la oposición rompa el consenso antiterrorista. No debe ni puede volver a ocurrir.
- El presidente no se quedó manco el jueves en televisión. Hubo más reproches al PP que consideraciones sobre el riesgo de atentados. ¿Es éste el mejor método para que el PP frene?
- El presidente del Gobierno constató lo que saben todos los ciudadanos españoles: que es un hecho objetivo que la oposición ha utilizado desde el primer día la lucha antiterrorista como un instrumento partidista. Ha sido tremendo y no debería volver a ocurrir. Dicho esto, el Gobierno quiere resultados y, por eso, llama a la oposición para buscar la unidad.
- ¿Dejará de ser la política antiterrorista una cuestión binaria? ¿Cabe imaginar un pacto antiterrorista suscrito por más partidos, entre ellos, el Partido Nacionalista Vasco y Convergència i Unió?
- Si hay voluntad política, si el PP tiene la voluntad política de apoyar al Gobierno, habrá acuerdo. Esta voluntad se tiene que expresar en el reconocimiento de que es el Gobierno quien dirige la política antiterrorista. Primero esto. Luego ya hablaremos de sumar voluntades, que es lo que nosotros queremos. Todos los pactos durante la democracia tenían el objetivo de dejar claro a los terroristas que no tienen ninguna posibilidad de lograr nada con violencia en democracia, gobierne quien gobierne.
- En sólo 72 horas, el militante de ETA José Ignacio de Juana Chaos ha vuelto a prisión, y Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, ha sido detenido y encarcelado. ¿Gestos fuertes para que la sociedad perciba una rectificación?
- La política del Gobierno no ha cambiado. La situación es la que ha cambiado. El presidente del Gobierno ha dicho siempre que actuará con firmeza. A lo lago del periodo de tregua ha habido alrededor de cien detenciones y actuaciones muy concretas de la Fiscalía y de la Abogacía del Estado para evitar que todas las listas de ANV concurrieran a las elecciones municipales. Firmeza contra la violencia y aplicación de la ley: esto es lo que hemos hecho y lo que vamos a seguir haciendo.
- En este cuadro de firmeza, ¿qué pasará con Acción Nacionalista Vasca?
- Se hará lo que se ha hecho: aplicar la ley. El margen de la ley de Partidos está establecido por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y el Gobierno se comprometió a que Batasuna no estuviera en las listas electorales. Hicimos una criba, para impugnar las listas que pudieran tener relación con Batasuna. Cientos de candidaturas han sido ilegalizadas. ANV, como partido en sí, ha estado y está en el marco de la ley. Hay resoluciones judiciales que así lo indican. Si su actuación infringe la legislación vigente, el Gobierno tomará la iniciativa de forma inmediata y aplicará la ley de Partidos.
- No ha habido, desde el lunes, ningún atisbo de autocrítica en las palabras del presidente del Gobierno. ¿Todo se ha hecho bien estos meses?
- En democracia, la autocrítica es un ejercicio normal, sano.
Este Gobierno no tiene ningún reparo en hacer autocrítica y en tratar de reparar errores si se han cometido. El presidente ha hecho lo que tenía derecho y obligación de hacer. Con transparencia. Hubo una tregua; una oportunidad. El presidente compareció y explicó que se abría la oportunidad de buscar un fin de la violencia, dialogando en el marco de la ley. Con unas condiciones bien claras: ¡sin precio político! Esto se ha respetado. ETA ha roto la esperanza, ha puesto fin a esta posibilidad.
- Al hablar de autocrítica, me refería a...
- La actuación del Gobierno ha sido transparente, responsable y prudente. Con el apoyo de todos los partidos, excepto uno, ¡excepto el PP!
- Me refería al protagonismo casi exclusivo que el presidente Zapatero ha tenido en el denominado proceso de paz. ¿Realmente le ha beneficiado? En Gran Bretaña, Tony Blair afrontó la cuestión del IRA nombrando a un ministro sólo dedicado al Ulster. ¿No hubiese sido más inteligente seguir el método Blair?
- Cada país tiene su historia. Puede haber elementos comunes entre los procesos de Irlanda del Norte y España, pero son distintos. El presidente Zapatero ha hecho un ejercicio de transparencia y de compromiso democrático ante la ciudadanía. Se ha responsabilizado, porque los ciudadanos confían en él.
- Pero ustedes sabían desde el primer momento que el Partido Popular, traumatizado por el 14-M, y deseoso, por tanto, de una pronta revancha, no les apoyaría. ¿Creyeron, en el Gobierno y en el Partido Socialista, que disponían de la suficiente fuerza propulsiva para concluir satisfactoriamente una rendición pactada de ETA?
- ¡Hubiera sido irresponsable no hacerlo! Si había una oportunidad, se tenía que intentar. Por compromiso con los ciudadanos, por fidelidad a las propias convicciones y por responsabilidad. Todo el mundo, todas las fuerzas políticas - excepto el PP, insisto-, estaban a favor. Nuestra responsabilidad nos exigía hacer lo que hemos hecho. Hemos actuado correctamente.
- Pero los hechos muestran que no tenían suficiente fuerza propulsiva. El óxido de estos meses ha eclipsado la labor del Gobierno en casi todos los frentes. ¿Queda agenda?
- Hemos trabajado sin descanso durante el primer día en todos los ámbitos. Hemos cambiado muchas cosas de este país en tres años y medio. ¡Estamos transformando España! Somos la octava potencia económica, crecemos por encima de la media europea, hemos impulsado políticas sociales que hoy son la vanguardia en el mundo. Muchísima gente quiere venir a vivir a España. Somos un país diferente al que éramos hace unos años. Como potencia media, ocupamos un lugar en Europa muy importante. La acción del Gobierno se ha centrado en estos objetivos. Ahora bien, la agenda de los medios de comunicación no la marca el Gobierno. Sólo hemos hecho una cosa al respecto: disminuir la propaganda institucional. Hacemos menos propaganda y trabajamos más.
- En estos casos, suele decirse que algo falla en la política comunicativa del gabinete.
- Seguramente, deberíamos hacer un mayor esfuerzo de información para transmitir a los ciudadanos lo que hemos hecho, que es muchísimo. Finalmente, serán los ciudadanos los que nos juzguen. Pero que nadie se confunda, en tres años ¡el PP sólo ha hablado de terrorismo! El PP no habla de sanidad, de economía, de educación… sólo habla, sin parar, del terrorismo. Al PP no le importa nada más. Mire, no ha habido ni un Consejo de Ministros, ni uno solo, en que, como mínimo, no se haya adoptado una decisión que mejore la vida de los ciudadanos.
- Hay ministros que se han vuelto invisibles.
- Esto se dice de todos los gobiernos en las etapas finales de legislatura. No. Este Gobierno está trabajando, con todos sus ministros. Nuestro proyecto va más allá de cuatro años. Esta semana misma, en el Consejo de Ministros hemos adoptado acuerdos que implican a más de medio Gobierno. ¿Quiere que se lo detalle? Medidas para mejorar la seguridad de los ciudadanos en la época estival, de tipo sanitario, meteorológico, de transporte; un plan específico de incendios en el que han trabajado hasta siete ministerios. ¿Sigo?
- No me refería a la gestión en sí, sino a sus ejes. ¿Hay discurso para los próximos meses?
- Hay eje. En los meses siguientes las líneas fundamentales serán éstas. Primera: la ley de Dependencia y Autonomía Personal, el cuarto pilar del Estado de bienestar, que por sí mismo justifica DANI DUCH una legislatura entera. Es una ley, difícil de desarrollar y de aplicar, que va a universalizar la atención a las personas mayores y dependientes. Esta semana se ha aprobado ya un decreto de prestaciones sociales a grandes dependientes, los que primero se beneficiarán de la ley. Segunda prioridad: la ley de Igualdad, que ya se ha empezado a aplicar: en estos momentos hay 7.000 mujeres más en los ayuntamientos españoles gracias a esta iniciativa. Supongo que su importancia no se le escapa.
- ¿Sólo dos leyes en la recta final?
- Y tenemos que completar nuestro calendario legislativo: la mal llamada ley de Memoria Histórica, el Estatuto del Trabajador Autónomo, la ley del Cine y un paquete de leyes medioambientales (de calidad del aire, de biodiversidad…). Dedicaremos muchos esfuerzos a un asunto fundamental, que el presidente ha señalado como prioridad y esta en la agenda del G-8: el medio ambiente. El medio ambiente no es el futuro, ¡es el presente!
- No ha citado usted Europa.
- Estamos hablando de política interior. No es que nos importe Europa, es que somos Europa. Vamos a seguir en primera línea liderando el impulso de la Europa política. Ahora parece que entramos en una nueva fase positiva, después del rechazo de algunos países al proyecto de Constitución. El presidente Zapatero lidera este proceso con Alemania, Italia y Francia. Intentaremos convencer a Polonia, que está cerca de nuestras posiciones. Habrá que cambiar el nombre de tratado constitucional. Llamémosle tratado básico, aunque sea corto en extensión, que sea lo más ambicioso posible.
- Hablemos de Catalunya. ¿Qué opina del actual Govern de la Generalitat? Creo que usted sigue de cerca sus pasos desde este despacho.
- Es un Gobierno que está llevando a cabo una acción muy positiva desde el punto de vista de la estabilidad, del buen funcionamiento de la Generalitat. Sus políticas forman parte del debate y del interés público; políticas que antes quedaron tapadas por el debate del Estatuto. Creo que lo están haciendo muy bien. José Montilla es un gran presidente.
- La fase del Estatut aún no ha concluido. Ahí esta el Tribunal Constitucional.
- Parto de la base de que el Estatuto es constitucional, pero la última palabra la tendrá el TC.
- ¿Cuándo estima que puede dictarse sentencia, ¿antes o después de las próximas elecciones generales?
- Yo no estimo nada. El TC se tomará el tiempo que considere oportuno. Su calendario de trabajo no preocupa al Gobierno.
- La política catalana ha ganado estabilidad, pero sigue habiendo focos de intenso desasosiego. La última visita del presidente Zapatero a Catalunya, con motivo de las jornadas anuales del Círculo de Economía, ha dejado una estela vaga, inconcreta. Tengo entendido que los empresarios reunidos en Sitges esperaban bastante más.
- Los empresarios seguramente querían oír que todo ya estaba resuelto y concretado. Me permito recordar que es la segunda vez en pocos meses que el presidente del Gobierno expone en Barcelona sus criterios sobre el aeropuerto de El Prat. El presidente lo ha dicho y lo ha repetido: se está buscando una fórmula para la participación de la Generalitat en la gestión de El Prat. Va a haber un nuevo modelo. Que nadie lo dude. Habrá un nuevo modelo y participarán en él las instituciones catalanas. El Prat no quedará fuera de las rutas de navegación aéreas internacionales. Quiero transmitir tranquilidad. No es un problema que podamos solucionar en un mes. La palabra del presidente se va a cumplir. También se está avanzado en el asunto de cercanías. Y los ciudadanos irán viendo que el nuevo Estatut les beneficia.
- Cuando un ministro socialista ve a un diputado de CiU, sonríe. Hay zalamerías.
- Hemos tenido y tenemos una buena relación con CiU y con las otras fuerzas políticas parlamentarias catalanas.
- Sabrá que a CiU la están desplumando: una pluma, para el PSC; dos, para ERC. Sólo le queda la Diputación de Tarragona.
- Es el juego de la democracia. Esto nada tiene que ver ni con el Gobierno, ni con el Parlamento español. Son dinámicas diferentes. No me corresponde opinar sobre ello.
- Usted es la personalidad política en activo más valorada en todas las encuestas, por encima del presidente del Gobierno. En una situación política tan complicada como la actual, ¿tendrá ello un especial significado?
- (La señora De la Vega frunce el ceño. Ajusta de pronto su tono metódico-judicial. Durante una fracción de segundo, el entrevistador siente un ligero calambre en la espalda: el temor del reo. Un segundo, sólo. Un flash. Después, el aire se relaja, y la vicepresidenta responde, jovial.) Tenemos el presidente más valorado de la democracia. Agradezco la puntuación de los ciudadanos. Es un aliciente para seguir trabajando más y mejor. Pero mi trabajo se inscribe en una tarea de equipo. No trabajo sola. Cualquier juicio que hagan sobre mí recae sobre todo el Gobierno. Nuestra mayor ilusión es no defraudar la confianza de los ciudadanos. Queremos mantener y aumentar este capital. En esto nos esforzamos.
