LA POLÉMICA INTERNACIONAL CUMBRE DEL 'CLUB DE LOS RICOS'
EEUU ha sorprendido a sus socios del G8 asegurando que negociará una nueva versión del Protocolo de Kioto en el marco de la ONU. Muchas promesas, pocas medidas concretas...
Aunque la salida de la cárcel de Paris Hilton dominaba los titulares en los medios norteamericanos, en el resto del mundo empezaba a tomar cuerpo una idea brutalmente simple pero políticamente poderosa. La posibilidad de que Bush esté haciendo con el aire que respiramos lo mismo que está haciendo con Irak... Bernard Benoit ha resumido la posición inicial de Bush en el Financial Times: «No tendría que haber ninguna aceptación de que el recalentamiento global haya de limitarse a dos grados centígrados y tampoco compromiso alguno de reducir en el 2050 las emisiones de gases de efecto invernadero al 50% de su nivel en 1990. De hecho, no tendría que haber objetivos cuantificables sobre temperatura, emisiones o cualquier otra cosa».
Y de repente parece que Bush se ha dado cuenta de que el cambio climático podría canalizar en poco tiempo toda la hostilidad internacional que se ha ido acumulando contra él y quizás esta vez los líderes aliados, presionados por la opinión pública, no harían tanto esfuerzo por maquillar sus diferencias como antes. Y ha dado un pequeñísimo paso atrás.
Así la canciller alemana Angela Merkel ha conseguido lo que era su línea roja, algo que Bush había calificado de «no negociable»: que Estados Unidos negocie una nueva versión del tratado de Kioto en el marco de las Naciones Unidas. Esto es algo muy importante en el plano político, dado lo reacio que es Bush a resolver las cosas en el foro de la ONU; sin embargo ni Merkel, ni Sarkozy, ni Tony Blair han conseguido que Estados Unidos se comprometa a unas metas concretas de reducción de emisiones de dióxido de carbono. Un compromiso que los científicos consideran fundamental.
La valoración del experto en clima de Greenpeace, Jörg Feddern, era una muestra típica de la reacción de la comunidad científica internacional: «Es menos que poco, un acuerdo sin cifras y no vinculante no es un acuerdo, mucho menos un éxito». De ser así, es una tragedia, porque, dicho en román paladino, el recalentamiento global tal como lo describe la ciencia, es nada más y nada menos que «el fin del mundo».
Según ha advertido The Independent, «un estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, demuestra que las emisiones de dióxido de carbono se han estado incrementando a un ritmo del 3% anual aproximadamente a lo largo de esta década, frente al 1,1% anual en los años noventa, lo cual indica que los pronósticos alarmantes de pérdida de cosechas, reducción de las reservas de agua, fusión de los hielos y desaparición de especies están infravalorando probablemente las amenazas a las que se enfrenta el mundo».
Chris Huhne, portavoz de los demócratas liberales británicos en cuestiones de medio ambiente, ha escrito en The Guardian que «el recalentamiento global por encima de dos grados centígrados es un mundo que los seres humanos no querrían visitar». Desde el 11-S, contemplar cómo Bush se aplicaba en desmontar décadas de política exterior de Estados Unidos y ahora hasta la misma atmósfera, ha sido como contemplar a un niño que desmontara un reloj suizo y se tragara las piezas... No nos queda más remedio que esperar pacientemente a ver cómo sale todo esto...
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados