EL APUNTE
Una vez más, el castellano es la lengua que sale mal parada a causa de un pacto o de un acuerdo entre fuerzas políticas catalanas.Siempre recibe el mismo idioma, y de lo que se trata es de que no reciba ninguno. Ayer, el PSC y ERC decidieron pactar el decreto de la tercera hora de castellano, que dejará a la dirección de los colegios la decisión de aplicarla o no. Sin poner en duda la eficacia y profesionalidad de la dirección de los colegios, la decisión última de que una tercera hora en castellano entre en las aulas, es abandonar una mínima, pero buena decisión, al albedrío de una decisión que será tomada desde la identidad, más que desde la cultura y la pedagogía. En las escuelas catalanas sigue existiendo un imaginario difícil de transformar. Es el imaginario que normaliza ideas como la de los Països Catalans, cuando ese sueño sólo lo comparten unos pocos. No hay nada malo en perseguir esa idea, sí en convertirla en una realidad sacada del realismo mágico. Si para todos ellos el sueño del territorio es una realidad, no hay que perder el tiempo para concluir que esa tercera hora de castellano les será innecesaria.
alex.salmon@elmundo.es
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