Los militantes del Partido Comunista de Asturias y los de IU se enfrentan por el local que ambos comparten
La polémica que mantienen desde hace semanas sobre quién puede utilizar la sede de Oviedo ha llevado al sector crítico del Partido Comunista de Asturias (PCA) y a IU a las manos. Y es que unos y otros tuvieron que recurrir a las Fuerzas de Seguridad el pasado jueves para, según comentaron ambas partes, «hacer valer sus derechos».
Los militantes del PCA querían protección para abandonar las oficinas donde se habían encerrado un día antes, y los de IU para poder entrar en ellas. Los primeros, escoltados, lograron salir, pero algunos no pudieron evitar ser zarandeados e incluso agredidos, según han asegurado sus dirigentes, por lo que al día siguiente presentaron varias denuncias en comisaría.
Entre los agredidos se encontraba el secretario de organización del PCE, Fernando Sánchez Sanmartín, que había viajado a Oviedo precisamente para declarar ante el juez por este asunto. Este último, sin embargo, no presentó denuncia por tener que regresar rápidamente a Madrid.
Y es que esa misma tarde una juez había reconocido al PCA la «posesión, uso y disfrute» de la sede, aunque también establecía que debía compartir con Izquierda Unida el local situado en la céntrica plaza de América de Oviedo.
El pasado martes, cuando los militantes del Partido Comunista quisieron acceder a las oficinas, se encontraron con que había dos guardas de seguridad y las cerraduras habían sido cambiadas.
A la mañana siguiente, lograron entrar y encerrarse dentro, impidiendo a los miembros del IU el paso. Ahora y tras la trifulca del pasado jueves, ambas formaciones tienen llaves.
Pero la crisis viene desde hace meses con la repetición del Congreso del PCA en Asturias, después de que el anterior fuera anulado por irregularidades, y que ha supuesto la expulsión del sector crítico, que se presentó a los últimos comicios como Asamblea de Ciudadanos por la izquierda.
El coordinador regional de IU, Jesús Iglesias, responsabiliza a personas vinculadas con ellos de haber utilizado durante la campaña la sede y de realizar en ella actividades delictivas como sabotear las líneas de teléfono, la conexión a internet o destruir la cámara de seguridad que controla la entrada y, sobre todo, de haber obstaculizado la actividad preelectoral de IU. Por eso, el coordinador regional aseguró que es con ese grupo de personas que ya no están en Izquierda Unida con las que se tiene un conflicto» y no con los miembros del PCA, e insistió en que pedirá responsabilidades tanto civiles como penales para ellos.
El pasado viernes, sin embargo, la situación mejoró, y ambas formaciones volvieron a compartir sede.
© Mundinteractivos, S.A.

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