LA POLÉMICA INTERNACIONAL. AMÉRICA EMPIEZA A ENTONAR EL 'MEA CULPA.
Un efecto positivo del conflicto en Irak es que las élites estadounidenses se están preguntando qué falló para que resultara tan sencillo ir engañados a la guerra.
Cuando el alumno está preparado, aparece el Maestro
Proverbio chino
La revista Time ha publicado extractos del último libro del ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, titulado El Asalto a la Razón. «Todos nosotros somos responsables de las decisiones que adopta nuestro país» -se lee en él-. «Tenemos un Congreso. Tenemos un sistema judicial independiente. Tenemos controles. Somos una nación de leyes. Tenemos libertad de expresión. Tenemos una prensa libre. ¿Es que nos ha fallado todo esto? Lo que pasa, dicho sin rodeos, es que ya no es posible hacer oídos sordos a lo estrambótico de nuestro discurso público».
Se dice que no hay mal que por bien no venga, así que un efecto positivo que Estados Unidos ha sacado de los restos humeantes de su política en Irak es que el interés por las aventuras de Paris Hilton haya cedido temporalmente a favor de un replanteamiento profundo por parte de las élites norteamericanas del sistema político estadounidense y de su papel en el mundo. El comentarista británico Jonathan Freedland ha escrito en The New York Review of Books que «uno de los escasos logros de la política exterior del Gobierno Bush ha sido la generación de una especie de consenso entre aquellos que han desempeñado algunos de los cargos más importantes del país, que ahora hablan un lenguaje restringido en otros tiempos a las camisetas de los manifestantes pancarteros».
Paul Krugman, profesor de Economía y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton, ha escrito en The New York Times que «los historiadores futuros a duras penas alcanzarán a comprender la facilidad con que los EEUU se dejaron meter engañados en la Guerra de Irak. Las indicaciones de que teníamos un Gobierno canalla dispuesto a toda costa a emplear el 11-S como excusa para empezar la guerra estaban a la vista de todo el mundo, desde el primer momento».
Andrew J. Bacevich, profesor de Historia y Relaciones Internacionales de la Universidad de Boston, coronel retirado del ejército y autor de The New American Militarism, es uno de los críticos más prestigiosos de la política exterior de Estados Unidos. El 13 de mayo, su único hijo, teniente del ejército, resultó muerto en un atentado suicida en Irak. El profesor Bacevich escribió en The Washington Post del 27 de mayo que «el dinero mantiene el duopolio de la trivialización de la política a manos de republicanos y demócratas. Constriñe el debate sobre la política estadounidense a los caminos más trillados. Preserva intactos los tópicos de 1933 a 1945 sobre aislacionismo, contemporización y la llamada de la nación al liderazgo mundial. Impide toda contabilización seria de lo que nos está costando exactamente esta desventura de guerra en Irak. No quiere saber nada en absoluto sobre la pregunta de quién es el que la está pagando de verdad. Niega la democracia y convierte la libertad de expresión en poco más que un testimonio de la disidencia. No se trata de ninguna conspiración a gran escala. Es la forma en que funciona nuestro sistema». La victoria enseña pocas lecciones, y las que enseña son con frecuencia engañosas, pero en cambio la derrota, como maestra, es honesta, exigente y generosa.
© Mundinteractivos, S.A.

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