VICIOS DE LA CORTE
Después del martirio de Sebastián y la pérdida del voto popular, Zapatero cede su dulzaina de la España plural, y da paso al violín de Sarasate y a la jota: Bajo el sol de mi Navarra / en su Montaña y Ribera / se canta siempre la jota / como un verso a España entera.
De momento, no habrá coalición entre los nacionalistas de Nafarroa y el PSOE para no aumentar el desgaste que le ocasionan la puesta en libertad de De Juana, la causa contra Otegi, la resurrección de la vieja guardia felipista y las cesiones al proceso de paz. La jota navarra la cantan los de UPN, los del PSOE y también los de Na-Bai, que montaron mítines con joteras. La jota es de origen dudoso, no romano, más bien árabe (procede de xota, sotar, brincar). Si la bailaron los navarros después de birlarle la esmeralda al rey Miramolín en las Navas de Tolosa, no es la misma con la que se acompañaba, en las Cantigas, el Rey Sabio.
Según Baroja, la jota es española, pero más bravía, y no la practicaba Sancho El Fuerte, sino los chulos de sacristía después de detenerlo y llevarlo a la cárcel de Santesteban, de donde lo sacó el Duque de la Torre. Largo Caballero dijo que era una lástima que no le hubieran fusilado, después de bailar la jota. Cuenta Baroja que uno de los requetés intentó tocar la Marcha Real, pero como sus conocimientos filarmónicos no le daban para tanto, se conformó con tocar una jota navarra.
España, el País Vasco y Navarra han prosperado durante la última democracia. La Comunidad Foral crece el doble que los países de la Unión Europea, y es la que más se gasta en I+D. Hay un asombroso nivel de vida; aunque en política aún conllevamos, sorteamos y soportamos algunos de los embrollos del siglo pasado. En el año 1931 le hicieron una entrevista al «buey vasco», «oso urbano», «ogro finés inserto en godo degenerado», «hombre humilde y errante» y no sólo dijo que detestaba la jota navarra, sino también algunas otras cosas que aún suenan. Como había pasado su niñez en Pamplona, recordaba, no sólo que en esa comarca sobraban moscas, frailes y carabineros, sino la advertencia de su madre: «Hijo mío, los carlistas siempre vuelven». Ahora no hay carlistas; quedan los nacionalistas y el socialismo, que, según Baroja, crean nuevos señoritos, viejos caciques.
Baroja, en algunos aspectos, sigue siendo contemporáneo. Tenía tiques reaccionarios; Umbral dice que su prosa es desvencijada y Pla añade que adjetiva ligeramente (tira adjetivos como los asnos los pedos). Si olvidamos alguna boutade racista como ésa de «¿pensamiento y navarro?», anunció cosas que vuelven después. Comentó que los políticos no saben nada de nada y eso les da más seguridad: «No hay más que verles la cara, la tienen de mediocres».
La jota navarra, española pero más bravía, es la que tiene que bailar ZP hasta que pasen las elecciones.
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