El juego de presiones internas parece que llega a su fin. El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dado su visto bueno para que los socialistas faciliten con su abstención que Unión del Pueblo Navarro gobierne en la comunidad foral y en el Ayuntamiento de Pamplona al ser la lista más votada en ambas instituciones, según aseguran fuentes socialistas.
La decisión fue adoptada el miércoles en una reunión celebrada en La Moncloa a la que asistieron Zapatero, el candidato al Gobierno foral, Fernando Puras, el secretario general del PSN, Carlos Chivite, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el secretario de Organización socialista, José Blanco. También se produjo una segunda reunión en la sede federal del partido, de la calle Ferraz, bajo la presidencia de este último y con la asistencia de los líderes navarros.
Las mismas fuentes indican que, al principio, Blanco era más partidario de la otra opción: arrancar el poder a los conservadores y formar gobierno en coalición con IU y los nacionalistas de Nafarroa-Bai. En esta misma línea se situaba el presidente del Gobierno, que cedió tras recibir numerosas presiones de los barones socialistas, temerosos de una riada de críticas a menos de un año de las elecciones generales. Entre ellas, la de Rubalcaba, quien también maniobró, sin éxito, para evitar el tripartito catalán.
Las razones esgrimidas en ambas reuniones para dejar paso a un nuevo gobierno de UPN/CDN en lugar de pactar con la coalición Na-Bai son tres: el miedo a la campaña que desataría el PP; la división que podría surgir entre los socialistas navarros, ya que los de la Ribera del Ebro no lo aceptarían, y el hecho de que la suma de votos de UPN, PSN y CDN implica una abrumadora mayoría de electores navarristas (70%), contrarios a dar cancha a los nacionalistas que defienden la unión con el País Vasco.
“Lo más preocupante para la dirección federal es la percepción negativa que tendría la sociedad española si pactáramos con Na-Bai, aunque sepa y reconozca que, en realidad, no hay nada que temer con un acuerdo firmado”, destacan en fuentes internas. Es esa percepción social la que más temen los barones. Sostienen que al PSOE le resultaría difícil transmitir esa sutil diferencia a la sociedad, sobre la que están seguros que calarían los mensajes del PP centrados en que Zapatero ha vendido Navarra a cambio de la renovación del proceso de diálogo con la banda terrorista ETA.
En la decisión de la cúpula socialista se asume una segunda variación: el PP facilitaría que Juan Fernando López Aguilar pueda formar gobierno en Canarias, al tratarse la lista más votada en la comunidad autónoma.
Ésa ha sido la oferta transmitida al PP por Alfonso Guerra, el histórico líder socialista que se ha convertido en una de las personas más activas en este despliegue de negociaciones y de presiones. El ex vicepresidente del Gobierno con Felipe González encabeza la profunda corriente de opinión socialista que considera que el dilema navarro no se soluciona con un pacto con Na-Bai.
Alfonso Guerra ofreció el pacto al PP
Guerra propuso ayer al diputado Jaime Ignacio del Burgo, de UPN, que PSOE y PP no se pisaran la manguera en Navarra y Canarias. Del Burgo le transmitió que el criterio de Mariano Rajoy es que el acuerdo para que gobierne la lista más votada se extienda a todas las comunidades y ayuntamientos pero que, si el PSOE no lo asumía, aceptarían una excepción con Navarra.
En una conversación mantenida entre ambos en el Congreso, el ex vicepresidente expresó que en ambas comunidades debe gobernar la lista más votada. También reconoció que es creciente la corriente socialista contraria a formar un gobierno en Navarra con Na-Bai y defendió la tesis de que el 70% de los navarros no desea dar cancha a los nacionalistas.
Igualmente, dejó bien claro que el principio de acuerdo del que habían hablado para Navarra y Canarias tendría que ser aprobado por Zapatero. Guerra conversó después con López Aguilar, al que transmitió el contenido de su conversación con el diputado de UPN.
Por su parte, Del Burgo se mostró favorable a que su partido se disculpara de alguna forma ante los líderes del PSN por acusarles con dureza de vender Navarra a los nacionalistas vascos. Se trata de un requisito que exigen Puras y Zapatero para alcanzar un acuerdo. Este diputado de UPN declaró ayer a la prensa que se disculpaba personalmente si en algún momento de la campaña les había ofendido. No sin retranca, dijo que hasta retiraría del mercado su libro -titulado Navarra, el precio de la traición- en el caso de que los socialistas facilitaran el gobierno a UPN.
Todas las fuentes socialistas consultadas descartan la posibilidad de formar un gobierno de coalición con UPN. El candidato de este partido, Miguel Sanz, ofreció el pasado lunes a Puras un pacto de legislatura, donde los socialistas obtendrían las presidencias del Parlamento, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y la Caja de Ahorros de Navarra, entre otros cargos.
Respecto al Ayuntamiento de Pamplona, el PSOE proclamó desde el principio que jamás aceptarían el apoyo de ANV, cuyos votos son necesarios para arrancar el poder a UPN. Los conservadores, con el 43% de los votos, han obtenido 13 concejales, frente a los 8 de Na-Bai, 4 del PSN y 2 de ANV. La decisión final es abstenerse a favor de la lista más votada, la de la actual alcaldesa, Yolanda Barcina, en lugar de apoyar a la nacionalista Uxue Barkos.
La Ejecutiva del PSN se reune hoy en Pamplona para aprobar un cheque en blanco a las negociaciones abiertas por Puras y Chivite. El sábado de la próxima semana se celebrará en Madrid el Comité Federal del PSOE, donde el partido analizará el resultado de las elecciones y sus miembros fijarán su posición sobre las distintas alternativas de coalición de las que disponen. El acuerdo final tendrá que estar listo antes del 20 de junio, fecha prevista para la constitución del Parlamento foral.

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