El PCA e IU libran desde hace semanas una dura batalla por la sede de la plaza de América que ayer casi acaba en un cruento combate. Unos y otros tuvieron que recurrir a la Policía Nacional, los militantes del PCA en el interior del local pidiendo protección, y los de IU, en la calle, para exigir que se les permitiera el acceso. Algunos miembros del Partido Comunista, según sus dirigentes, fueron agredidos, incluido el secretario de organización del PCE, Fernando Sánchez Sanmartín, que había viajado a Oviedo precisamente para declarar ante el juez por este asunto, y una persona, el comentarista de televisión Juan Vega, fue traslado en ambulancia al Hospital Central, donde fue atendido de un esguince en un tobillo y un golpe en la cara.
Todo eso ocurría hacia las seis de la tarde, después de que un auto judicial restituyera al PCA «la posesión y uso y disfrute» de la sede de la plaza de América. IU había vetado el acceso a los militantes comunistas cambiando la cerradura y colocando dos guardas de seguridad privados a la puerta. La titular del Juzgado de instrucción n.º 4, la juez María Luisa Llaneza, considera que esos hechos pueden ser constitutivos de «un delito de coacciones» y por eso ayer mismo, tras escuchar las declaraciones del secretario general del PCA, Francisco de Asís Fernández, y del representante legal de IU, Alfonso Suárez, ordenó, con carácter de urgencia y como medida cautelar, la entrega de copias de las nuevas llaves del local a los comunistas.
El cumplimiento del auto judicial no fue inmediato. Ana Taboada, la abogada del PCA, relató las dificultades que, por el celo de los guardas de seguridad, habían tenido para acceder al interior de los locales. Hacia las cuatro y veinte de la tarde, explicó, la juez mandó llamar a los representantes de ambas partes al Juzgado y allí les entregó el auto judicial. Los dirigentes del PCA, con Francisco de Asís Fernández a la cabeza, se dirigieron entonces al n.º 10 de la plaza de América y en la cuarta planta exigieron a los vigilantes contratados por IU que abrieran la puerta, leyéndoles el auto dictado por la juez. Desde dentro y siempre con la puerta cerrada, los guardas les hicieron caso omiso, argumentando que no habían recibido orden alguna en ese sentido. Los comunistas llamaron al gerente de la empresa de seguridad y le informaron de la orden judicial, con el mismo resultado. Decidieron entonces recurrir a la Policía Nacional, que trasladó una patrulla hasta el lugar y les abrió paso hasta el interior. Hacia las cinco y media las dependencias habían sido ocupadas por los militantes comunistas, que con los puños en alto y exhibiendo los símbolos del partido celebraban la decisión judicial y hacían mofa de la dirección de IU coreando: «¿Dónde están las llaves? Matarile...».
«Al final se han impuesto la razón, la justicia, la libertad de circulación, que no haya espacios controlados por vigilantes privados», declaró el secretario del PCA rodeado de cámaras y periodistas. «Nos han dado la razón y la llave, una llave que no es para cerrar el paso», añadió, asegurando que nadie impediría el acceso de IU a la sede.
Media hora después los militantes del PCA echaban la llave y se negaban a abrir la puerta a los dirigentes de IU, que habían convocado una reunión en la sede. Noemí Martín, diputada y secretaria general del PCA hasta que comenzó la crisis en el seno de la coalición, explicó que ante la desobediencia del auto dictado por la juez, que reconoce el derecho al uso de los locales por parte de las dos agrupaciones políticas, llamaron a la Policía Nacional, para que impusiese el cumplimiento de la orden judicial. «Éste no es un asunto interno del PCA. El problema es que nos está ocupando la sede gente que no es del partido», se quejó. Martín se refería a los miembros de la Asamblea de Candidatos por la Izquierda, que a pesar de pertenecer formalmente al PCA concurrieron a las elecciones con una candidatura enfrentada a IU.
La versión de Francisco de Asís Fernández, en el interior del cuarto piso del n.º 10 de la plaza de América, era otra. «Estábamos aquí tranquilos, con la puerta abierta, y recibimos algunas llamadas que nos advertían de que una turbamulta se dirigía hacia aquí», relató. «Nos sentimos intimidados y procedimos a cerrar la puerta», continuó, y añadió que dada la «agresividad» que advertían al otro lado de la puerta pidieron protección a las fuerzas de seguridad.
Militantes de una y otra formaciones evitaron encontrarse al coincidir en el interior del local .
La dirección de IU consiguió finalmente celebrar la reunión convocada en la sede de la plaza de América evitando coincidir en los locales con los militantes del PCA que permanecían en su interior, entre ellos el número 1 de la candidatura por Oviedo de Ciudadanos por la Izquierda, Roberto Sánchez Ramos.
Las fuerzas antidisturbios escoltaron hasta el exterior del edificio a varios militantes comunistas que, por diversas razones, algunas de salud, decidieron abandonar el piso de la plaza de América. En ella les esperaban decenas de afines a IU, que les recibieron con duros insultos, entre ellos «traidores» y «ratas». Pasaron entre ellos protegidos por los escudos de los antidisturbios e inmediatamente entraron en el edificio la comisión permanente y la ejecutiva de IU, seguidas de decenas de personas.
Los militantes del PCA que permanecían en el interior tenían la intención de pasar la noche allí, según el secretario general del PCA. Posteriormente, cambiaron de opinión y abandonaron la sede, después de que lo hicieran los asistentes a la reunión de IU.
Además de Jesús Iglesias y Noemí Martín, hasta la plaza de América se trasladaron el consejero de Justicia, Francisco Javier García Valledor, y el candidato de la coalición a la Alcaldía de Oviedo, Alejandro Suárez.
Aparte de las explicaciones que en plena calle y a la espera de la intervención de la Policía dio Noemí Martín sobre las causas que habían desencadenado el enfrentamiento entre militantes de una y otra formaciones, la dirección de IU emitió un comunicado tras conocer la resolución judicial que reconocía el derecho de IU al uso compartido de los locales en litigio, advirtiendo que acudirá a la justicia para hacer valer el contrato de arrendamiento que dice tener en su poder y que «las personas que han organizado la ocupación de la sede de la plaza de América son ajenos en estos momentos a IU y forman parte de otra organización política».
Por último, IU indicaba que «la sede de la plaza de América ha sido pagada con el esfuerzo de militantes históricos del PCA que se mantienen dentro de la mayoría de Asturias y de los cargos públicos de esta formación».

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