Los líderes del Gobierno y la oposición se encuentran con los empresarios pensando en las próximas elecciones
"Las elecciones del domingo han arrojado un empate técnico que convierte en determinante el papel de los votos catalanes en las próximas elecciones generales que se celebrarán en pocos meses". Ésta es la conclusión de uno de los dirigentes más activo y representativo del empresariado catalán. Sirve para resumir la primera impresión retenida por la elite económica, que no obstante aún está procesando los resultados electorales del pasado domingo.
Otro notable de la economía del país, en este caso con vasta experiencia política, matiza un poco esa idea y con una intención partidaria más definida señala que "si algo han dejado claro los comicios es que nadie tendrá mayoría absoluta y que, por lo tanto, otras fuerzas, además de PSOE y PP, tienen posibilidades de definir el futuro gobierno, en especial las nacionalistas vascas y catalanas".
Con estas referencias escuchará uno de los núcleos más activos del empresariado las intervenciones de hoy del presidente del PP, Mariano Rajoy, y del sábado del jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la tradicional reunión en Sitges del Círculo de Economía.
El auditorio, que se considera a sí mismo uno de los foros más cualificados para comenzar a inclinar el fiel de la balanza electoral en Catalunya, espera que los dos líderes adelanten argumentos y compromisos para cobrar ventaja.
Pero el presidente del PP y el secretario general del PSOE encaran de forma diferente sus intervenciones. Por orden de aparición, Mariano Rajoy protagonizó en el encuentro del Círculo del año pasado el momento de máxima tensión por sus críticas al entonces proyecto de Estatut y la opa de Gas Natural sobre Endesa, en el contexto de una campaña política que en el resto de España adquirió los tintes del más rancio anticatalanismo. El auditorio le dejó claro que rechazaba su discurso.
¿Qué espera ahora? "Algo más de cariño hacia Catalunya, el compromiso de dejar de agitar en España el espantajo de los catalanes insaciables", según el mismo dirigente empresarial. Para otros, "que reconozca que el mensaje implícito de que el PSOE es igual a ETA no cuela, que es necesario un discurso más sosegado".
No es una simple reflexión filosófica. Poco a poco, ha ido calando en el mundo empresarial una creciente preocupación por la degradación de la convivencia política. Hasta ahora la disociación entre la bonanza económica y la crispación partidista - que los empresarios y la sociedad catalana en general han considerado un fenómeno madrileño y por extensión algo ajeno a Catalunya- se consideraba casi asegurada. Sin embargo, cada vez son más los que temen que la persistencia de la tensión entre PP y PSOE acabe contaminando los negocios y las cuentas de resultados.
Pero no son sólo consideraciones generales las que inquietan a los empresarios. Los presupuestos del Estado - que significan financiación e inversión en áreas como el puerto, la red de ferrocarriles y las cercanías y el ancho de vía o el sistema educativo- y el futuro del aeropuerto de El Prat son las dos cuestiones candentes. "¿Serán los presupuestos una nueva excusa para criticar al Gobierno por cualquier inversión concreta que apruebe para Catalunya?", es una pregunta para Mariano Rajoy del presidente de una institución empresarial.
¿Y respecto al presidente del Gobierno? "De Zapatero esperamos fets i no paraules - en referencia a uno de los lemas de la campaña a la Generalitat de su compañero de partido y presidente de la Generalitat, José Montilla-. Ya no bastan las empalagosas promesas sobre inversiones y El Prat que luego no se convierten en hechos o que se aplazan indefinidamente", apuntan miembros representativos del Gotha catalán. ¿Para cuándo la gestión descentralizada de El Prat? ¿Se cumplirá el compromiso de equiparar la inversión en infraestructuras del Estado con el peso de la economía catalana en la española? Son éstas las respuestas que se esperan de Zapatero.
Para huir de sentimentalismos, incluso hay quien está dispuesto a recordar que Zapatero ha llegado a reprender en privado a algún empresario de muy alto nivel por haber participado en fila muy visible en el acto reivindicativo por El Prat.
Para los empresarios, el discurso de Zapatero se ha ido desgastando. "Es como lo del PP, pero a la inversa. Agitar el fantasma de que viene la derecha ya no funciona electoralmente a pesar de la bonanza económica. Zapatero tiene que ofrecer cosas y revisar su programa", apuntan los empresarios antes mencionados.
Éstos saben que el presidente del Gobierno, que no acudía a la reunión del Círculo desde el año 2002, cuando era el líder de la oposición, no vive sus mejores momentos. El último contacto, parcial y limitado, fue el pasado mes de marzo, precisamente una visita a las obras de la nueva terminal de El Prat. El clima español, y madrileño, es poco apto para concesiones territoriales, como definen el problema en las sedes del poder.
La pregunta es: ¿qué más están dispuestas a hacer las elites de la burguesía catalana después de la movilización por El Prat en el IESE para evitar que se desdibujen sus objetivos? Comenzando por esta primera reunión en Sitges.

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