Alberto Ruiz-Gallardón, el gran triunfador de las elecciones del día 27 de mayo, ha vuelto a repetir, esta vez en el Foro de ABC y en un almuerzo multitudinario, delante de su contrincante en el partido, Esperanza Aguirre, y delante de Mariano Rajoy que le gustaría ir en las listas del PP en las próximas elecciones generales.
Se supone que es por Madrid (aunque de hecho se ha convertido en un líder nacional) y se supone que de número dos en un ticket (presidente y vicepresidente) que beneficiaría mucho a Rajoy y le daría esa pátina de centro que tanto necesita el presidente del partido para una victoria electoral.
La petición, ante una Esperanza Aguirre que es la que controla el partido en Madrid y que parece que estuvo a punto de provocar la repetición de esa celebre frase que en su día hizo celebre a la presidenta de la Comunidad madrileña. “Alberto es mejor que esté calladito”.
En esta ocasión no parece que Gallardon quiera callarse y ha añadido que en política todo lo que se ha propuesto lo ha conseguido, porque, hasta el propio presidente del Gobierno ha reconocido que la victoria de Rajoy se debe a Ruiz-Gallardón y a su abultado resultado, el mayor que cualquier otro alcalde haya conseguido en la historia de la capital madrileña.
Es más, no sólo ha sacado más votos que Esperanza Aguirre, sino que en Madrid le ha ganado a la presidenta de la Comunidad en quince de los veintiún distritos de la circunscripción madrileña.
Ha humillado al candidato designado directamente por el presidente del Gobierno (cuando era el candidato socialista el que pensó que le humillaba con el affaire Montserrat Corulla, que solamente le ha acarreado problemas familiares); ha conseguido frenar la carrera política de Miguel Sebastián; ha contribuido indirectamente al final de Rafael Simancas, y ha agudizado, aún más, las tensiones y contradicciones del Partido Socialista Madrileño (PSM), que terminará por rebelarse incluso contra el presidente del Gobierno. Al que acusan de haber impuesto el nombre del antiguo responsable de la Oficina Económica de la Moncloa, igual que en su momento impuso a Trinidad Jiménez, tambien con el consiguiente fracaso, pero que en el 2003 superó en seis puntos de porcentaje a Miguel Sebastián.
Pero el principal obstáculo de Gallardon es Esperanza Aguirre, que ya ha empezado a colocar el mensaje de que ella también ha batido todos los récords de la historia de la Comunidad, que todavía quedan votos por contar de los madrileños que han votado fuera y que el gancho elctoral del alcalde a nivel nacional está por demostrar.
Es más, el círculo mediático que maneja la presidenta de la Comunidad ha comenzado a calificar la petición de Gallardón como de “osadía” y de “insólita”.
Rajoy, con su habitual indefinición (“hombre precavido vale por dos” y “en la virtud está el término medio”, se ha parapetado) le ha respondido que “todo a su debido tiempo” y que Gallardón, efectivamente, sería un buen número dos del PP pero que “también hay muchos otros”.
Pero lo va a necesitar, sobre todo a la vista de la última encuesta del CIS (una encuesta hecha pública en el preciso momento para los socialistas) que le coloca en valoración política por debajo de Gaspar Llamazares, el líder de Izquierda Unida, y por debajo, incluso, de Duran y Lleida, el líder de Convergència i Unió. Zapatero sigue siendo el líder político más valorado y el único que aprueba…

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