Mujeres en todos los frentes, de Inés Weinberg de Roca en La Vanguardia
Ruanda es el país con la mayor cantidad de legisladoras mujeres en todo el mundo. Después del genocidio de 1994, el 70% de los sobrevivientes eran mujeres. Y ellas se pusieron a trabajar. Enterraron a sus muertos y buscaron alojamiento para casi 500.000 huérfanos. Hoy representan el 54% de la población, tienen a su cargo un tercio de los hogares y producen la mayor parte de los alimentos del país. Además, ocupan el 48,8% de los escaños en la Asamblea Nacional.
También tenemos imágenes de mujeres trabajando activamente en la reconstrucción de la Alemania de posguerra. Reunieron cinco billones de piezas de escombros. Hoy gobiernan.
Toda reconstrucción requiere de la participación de las mujeres: reconciliación entre comunidades, defensa de los derechos humanos, iniciativas de desarrollo social y económico.
La igualdad de género se abrió camino en la agenda pública y el primer paso fue asegurar una igualdad formal. Pero aún está sin responder la pregunta sobre cómo facilitar la transición de los estándares legales a las normas sociales. Es esencial un cambio estructural.
Como miembro juez de los tribunales internacionales he vivido este proceso. El Estatuto de Roma, que creó la Corte Criminal Internacional con sede en La Haya, resaltó la importancia de la representación de género en la selección de los jueces. En las elecciones de 2003 se quebró la práctica tradicional de excluir a las mujeres de posiciones en la Justicia Internacional, cuando se eligió una nueva constitución de ese tribunal, con 7 mujeres y 11 hombres.
La diversidad de género es vital para el funcionamiento de las instituciones. Está demostrado que la presencia de la mujer en posiciones de toma de decisiones promueve la estabilidad política, la transparencia, la cohesión social y la paz sustentable.
INÉS WEINBERG DE ROCA, juez del Tribunal penal internacional (TPI) para Ruanda, con sede en Tanzania © Clarín
