“Alberto [por Ruiz-Gallardón] es como esos buitres que esperan la carroña. Lo que realmente quiere es que Mariano [por Rajoy] se estrelle en las elecciones generales de 2008 para aparecer él como salvador”. La reflexión en voz alta procede de un alto cargo del Partido Popular en Madrid que por razones obvias prefiere mantener oculta su identidad, pero cuya opinión es compartida por buena parte de la dirección del PP en la Comunidad madrileña, incluida Esperanza Aguirre, que todavía no sale de su asombro por la insistencia de Ruiz-Gallardón en formar parte de la lista de Rajoy al Congreso de los Diputados.
La idea no es nueva -comenzó a salir a flote hace un par de años tras el frustrado asalto del alcalde (a través de su lugarteniente Manuel Cobo) al PP madrileño-, pero ayer recobró inusitadas fuerzas tras reconocer Gallardón que le haría “ilusión” ir en la candidatura del presidente del PP. No lo va a tener fácil. En el partido se considera la declaración del alcalde como un mero movimiento táctico encaminado a colocarse cerca del líder en caso de que Rajoy fracase en su segundo –y probablemente último- intento de alcanzar la Presidencia del Gobierno.
El estar “cerca del líder” se articularía a través de su escaño de diputado. La legislación no ve incompatible ser al mismo tiempo alcalde y diputado nacional, por lo que en caso de que Rajoy decidiera tirar la toalla, allí estaría Gallardón con el acta de congresista bajo el brazo. La práctica política ha demostrado que el líder de la oposición debe ser diputado (algo que influyó negativamente para el PP en los tiempos de Antonio Hernández Mancha), de ahí que todas las fuerzas políticas hayan asumido desde hace mucho tiempo que el líder de la oposición deba ser a la vez diputado. Una circunstancia a la que no puede optar Esperanza Aguirre, ya que la presidenta en funciones de Madrid tendría que elegir entre la Comunidad y el palacio de la Carrera de San Jerónimo.
Se da por hecho que si Rajoy incluye a Gallardón en sus listas en un puesto destacado, la opinión pública visualizaría que se trata de su sucesor, de ahí que desde el entorno de Esperanza Aguirre se cuestione la candidatura del alcalde, algo que, según las fuentes consultadas, no significa que no se esté hablando de “uno de los cinco políticos de más altura de España”.
Los votos de Aguirre
En opinión de esas voces, lo cierto es que las elecciones del 27-M han demostrado que Gallardón no tiene más tirón que Aguirre, que finalmente tendrá más votos en la ciudad de Madrid que el alcalde una vez que se cuente el voto de los electores ausentes. De la misma forma, aunque Gallardón tuvo 15.000 sufragios más que la presidenta, hay que tener en cuenta que los inmigrantes comunitarios pudieron votar al alcalde, pero no así a Esperanza Aguirre, ya que no tienen derecho de sufragio en las autonómicas. “El valor añadido de Gallardón en unas elecciones está por ver”, dicen esas fuentes.
La normativa interna del PP establece que las listas electorales las aprueba el aparato de Génova, pero a propuesta de las organizaciones locales, lo que da una extraordinaria fuerza a Aguirre a la hora de imponer sus candidatos.

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