EL FUTURO DE LOS GRANDES PARTIDOS DE IZQUIERDA

Berlín y Londres, ejemplos opuestos

Es el partido más antiguo de Alemania. En el 2008 cumplirá 145 años; los últimos diez, en el poder. La gran coalición, en la que gobierna con los democristianos, ha asumido en gran parte su programa político. Pero el Partido Socialdemócrata Alemán, el SPD, tiene dificultades para levantar cabeza. Mandar tanto tiempo desgasta.

Si se hace caso de los sondeos, el SPD está tocando fondo. Kurt Beck, presidente desde hace un año, no se ha afianzado en el cargo. Más de la mitad de los militantes desconfían de él para sacar al partido de la crisis. Si las elecciones fuesen ahora, la CDU/ CSU de la canciller Angela Merkel sacaría hasta diez puntos de ventaja a los socialdemócratas. Entre el 2000 y el 2006 el SPD perdió 170.000 militantes. Los socialdemócratas sólo tienen ahora cinco presidentes regionales; los democristianos, once. Además, el nuevo Partido de la Izquierda, coaligado con los poscomunistas de la Alemania del Este, busca votos entre los socialdemócratas desencantados.

La debilidad de Beck - escasamente popular, ausente de los grandes debates- no ha logrado hacer olvidar al ex canciller Gerhard Schröder, cuya pegada política echan en falta muchos. Sin embargo, desde que en el 2002 ganó sus segundas elecciones, Schröder fue más detestado que amado, y aquí se encuentre tal vez una de las causas del desencanto que cunde en las filas del partido.

Cuando gobernaba con Los Verdes, el socialdemócrata Schröder se atrevió a aplicar la tijera al opulento Estado del bienestar alemán, algo que su antecesor, el democristiano Helmut Kohl, había evitado. La clientela electoral del SPD quedó traumatizada por este giro radical en un partido que siempre había hecho bandera de la redistribución de la riqueza, y no a los recortes.

Las reformas costaron el cargo al canciller. Para la base no fue fácil digerirlas. Pero contribuyeron a un cambio de mentalidad. El SPD es hoy un partido pragmático, más cercano al centro, más realista ante la globalización que el PS francés. Pero está lejos de la revolución del nuevo laborismo británico. Schröder no fue el Blair alemán. Y el partido todavía se debate entre el alma de izquierdas y la tercera vía social-liberal.

El candidato para batirse con Merkel en las legislativas del 2009 debería ser Beck, que ahora también preside el land de Renania Palatinado. Aunque figuras como la del popular ministro de Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, aparecen como posibles salvadores del SPD. La silla de Beck es frágil. Por ahora, son los democristianos, en particular Merkel, los que están sacando todos los réditos de la gran coalición.