Elecciones 27 mayo 2007

El PSC despeja la crisis Maragall y CiU aplaza sine die el pulso entre Mas y Duran

Resistir es vencer", pronosticó, equivocadamente por cierto, el doctor Juan Negrín, y aquella consigna, pensada en su día para hacer frente a los rebeldes facciosos, sirvió ayer para hacer una lectura optimista de los adversos resultados electorales por parte de los partidos catalanes. Como en el juego de la oca, la consigna general es superar el trauma de las municipales, para llegar lo más indemne posible a las generales. Por lo tanto, queda prohibido flagelarse en público. Al fin y al cabo, más se perdió en Cuba. Con los resultados del domingo, ninguno de los partidos parlamentarios catalanes puede estar orgulloso ni sentirse satisfecho, pero tampoco ninguno ha perdido ningún órgano vital, así que se va a imponer el disimulo.

Un ejercicio de ironía interpretativa lo practicó el portavoz socialista Miquel Iceta, para destacar que el PSC es el único partido que ha recuperado votos respecto a las autonómicas de noviembre. Un criterio que deja en tan mal lugar a su candidato autonómico, que es mejor que no lo haya escuchado el primer secretario del partido. El PSC ha perdido votos, pero ha ganado poder, y además servirá como argumento ante José Luis Rodríguez Zapatero para apuntalar la conveniencia de cultivar con mayor esmero el decisivo granero catalán de cara a las elecciones generales. Por primera vez en mucho tiempo, los intereses del PSOE y del PSC vuelven a coincidir, al menos a corto plazo, y eso sí llena de gozo a los estrategas de la calle Nicaragua. Quizá Zapatero prometa ahora el aeropuerto y además lo entregue entero y de verdad.

Sin autocrítica

Así pues, no va a haber autocrítica ni debates estratégicos en la calle Nicaragua y para evitarlos se va a despejar cuanto antes el panorama de problemas pendientes. La cuestión Maragall no va a durar ni una semana más. El ex president de la Generalitat y presidente del partido se trasladó ayer a Buenos Aires para participar en un seminario internacional y luego viajará a Londres, pero ya ha dejado su renuncia firmada, que será cursada esta misma semana después de una conversación telefónica, parece ser que con el president Montilla, para ultimar algunos detalles. En cuanto esa charla se produzca, habrá un comunicado y se pondrá punto final a la cuestión, al menos por parte del PSC. Los socialistas catalanes son conscientes de que su suerte está ligada a las elecciones generales. El valor del PSC se medirá en función de su aportación a la victoria de Zapatero, que ahora se ha comprobado insuficiente. Si el PSC sigue siendo fundamental para la victoria del PSOE, la voz del socialismo catalán pesará más en el caso de que haya que hablar con CiU para formar mayorías en el Congreso de los Diputados. Y ahí sí se juega el PSC su ser o no ser.

Es, de hecho, la misma sensación que impera en Convergència i Unió. Los nacionalistas tienen la sensación de quien se ha caído de un octavo piso. Luego se han palpado el cuerpo y han visto sorprendidos que, a parte de algunos rasguños, todavía pueden andar y correr y nadar y seguir la travesía.

Los nacionalistas ya deberían estar acostumbrados a que les pronostiquen la muerte súbita, pero quieras que no, la guerra psicológica siempre hace mella y ha tenido que ser su propia clientela quienes les convenza de que "resistir es vencer" o, en versión más nietzscheana, lo que no les destruye les fortalece. Tanto es así, que Artur Mas y Josep

Antoni Duran Lleida que ya tenían desplegadas sus respectivas tropas para enfrentarse en una definitiva batalla campal, que amenazaba incluso la continuidad de la coalición, han optado por buscar un nuevo armisticio, porque han comprobado que tienen algo que ganar en las generales y todavía mucho que perder. Mas quería abrir el debate, para fijar la estrategia de la coalición, de cara a la negociación con Madrid considerando la incorporación al Gobierno español una cuestión secundaria. En cambio, Duran sigue insistiendo en defenderla "hasta las últimas consecuencias". Antes o después, el debate se va a producir, pero lo que el resultado del domingo ha conseguido es situar a los dos líderes nacionalistas en la misma posición que los dos protagonistas del chiste del dentista, es decir nada dispuestos a hacerse daño el uno al otro.

Resistir es vencer también es la consigna que, en sentido literal o figurado, circula en Esquerra Republicana, soñando que su posición de poder en la Generalitat les desgaste menos que la situación de oposición a sus adversarios convergentes. Sin embargo, la cúpula de Esquerra Republicana está más preocupada por el frente interno. El partido ha bajado en el cinturón de Barcelona y en las comarcas del interior y ha sufrido retrocesos en plazas tan simbólicas como los municipios de donde son originarios sus dirigentes. Esquerra ha bajado en Tarragona (Carod), Reus (Benach) Torredembarra (Bargalló) y Sant Joan Despí (Vendrell)... El problema es que para contrarrestar estos resultados ante los periodistas tienen que hacer necesaria referencia a la mayoría absoluta de Puigcerdà y otros municipios de la Cerdanya, donde los republicanos mantienen la hegemonía. Hay que recordar que los militantes ceretans de ERC están organizados en la célebre Federació de l´Alt Pirineu, aquella que bajo el liderazgo de Joan Carretero organizó la revuelta que acabó con los republicanos pidiendo el no al Estatut. Allá donde está más implantada la corriente denominada Reagrupament, los resultados de ERC han sido mejores o menos malos, un dato que tendrá su trascendencia en el debate interno del partido, que se promete cada vez más emocionante.

Mientras en Iniciativa per Catalunya se preguntan por qué los jóvenes antisistema ya no les votan como antes, en el Partido Popular van de cara al grano. Viendo posible la victoria en las próximas elecciones generales, ya es seguro que Mariano Rajoy apostará por Josep Piqué como candidato, para echar el resto en una plaza tan decisiva como Barcelona.