Los perdedores

La dirección regional dice que Simancas no dimitirá y que se mantendrá hasta el Congreso de 2008. Las corrientes internas ya se movilizan

Prietas las filas, tranquilidad y a aguantar el chaparrón que el Partido Socialista de Madrid (PSM) no se rompe. La dirección regional se encargó a lo largo del día ayer de atemperar los ánimos soliviantados de los sectores internos tras la debacle del domingo. Por lo pronto, el secretario general, Rafael Simancas, no dimite y su intención es aguantar hasta el próximo Congreso regional para ceder los trastos al sucesor, según aclaraban desde la Ejecutiva. «Salvo sorpresas», precisaban, el líder socialista hará pública esta decisión hoy, después de que se reúna con los notables del PSM. Su intención es que él y los suyos sigan al frente del partido en Madrid y del grupo parlamentario. Hoy, además, analizarán los resultados de las elecciones y trazarán una estrategia a seguir hasta el Congreso.

La idea es que Madrid no vuelva a la senda del enfrentamiento y, menos aún, si se tiene en cuenta que en mayo del próximo año está previsto que se celebren las elecciones generales. «En junio o julio de 2008 tendría lugar el Congreso federal y el regional se organizaría a la vuelta del verano», aseguraban las fuentes informantes. «Simancas es una persona que nunca se ha aferrado al poder, se ha dejado las pestañas por el partido y no será nunca un impedimento para el futuro de lo que la organización quiera», aclaraban. Pero la dirección regional no las tiene todas consigo, ya que son conscientes de que los resortes internos de las diferentes sensibilidades han comenzado a moverse. El objetivo, obtener una mayoría suficiente como para sujetar al PSM hasta después de las generales, para garantizar después la llegada de una nueva estructura.

Rechazo a Simancas

Todos los sectores consultados por este periódico, excepto los más próximos a Simancas, coinciden en que el secretario general no puede seguir al frente del partido tras la debacle del domingo. Después del último cónclave de los socialistas madrileños, se constató la práctica desaparición de las familias. El guerrismo, la fuerza con mayor capacidad de aglutinar a la militancia, se partió y Simancas consiguió repetir en el cargo con más del 90% de los votos de los afiliados. Desde entonces y hasta ahora una nueva fuerza interna se ha consolidado, la de los alcaldes del sur. Esta nueva corriente se afianza y obtiene mucha más fuerza si se tiene en cuenta que el denominado cinturón rojo del sur de la Comunidad ha conseguido mantener los embates de los populares.

Las fuentes consultadas de los sectores críticos entienden que el secretario general y su guardia de corps no debiera mantenerse en su puesto más allá de la investidura de Esperanza Aguirre. Esto es, dentro de dos semanas. Los más próximos a los alcaldes, entienden que el partido debiera quedar en manos de una «gestora amplia», en la que estén representados todas las sensibilidades. Este órgano sería el encargado de preparar al partido para las próximas elecciones generales y conducirlo hasta el siguiente Congreso regional. Pero de momento, todo está en pañales, ya que los hay también que son partidarios de la gestora aunque variando los miembros que la compondrían. Concretamente, la otra alternativa que proponen estaría conformada, por un lado, por los alcaldes del sur y miembros de la Ejecutiva federal. Por descontado, entienden que la actual dirección regional no puede tener las riendas del Grupo Parlamentario en la Asamblea y la representación del PSOE en la Mesa. Hasta ahora, Rafael Simancas era el portavoz, y Matilde Fernández y Ruth Porta las portavoces adjuntas.

Desde el guerrismo están tranquilos, ya que dicen que «cualquier solución para el PSM» pasa por ellos. Se espera que a lo largo de la semana haya una reunión en el Hotel Suecia o en la agrupación socialista de Vallecas en la que se acuerde la línea de actuación, aunque las fuentes consultadas coinciden en que la idea es crear una «amplia plataforma». La directriz que ahora rige es la de la tranquilidad, ya que quieren aglutinar las diferentes sensibilidades. De hecho, no ponen ninguna condición. Ellos lo tienen claro: los trapos sucios de Madrid se lavan en la propia federación. Es decir, que quieren crear una fuerza lo suficientemente sólida como para, en palabras de uno de sus representantes, «evitar que el Federal entre a saco». Los análisis de unos y de otros no son excluyentes y no se descarta que, en un momento dado, incluso los intereses de ambas corrientes puedan confluir.

Y es que la experiencia les ha enseñado que los ajustes de cuentas internos no han llevado a la solución de los problemas. El máximo exponente de ello fue durante el mandato del antecesor de Simancas, el actual secretario de Estado de Deportes, Jaime Lissavetzsky, que dejó al guerrismo fuera de la Ejecutiva. Una de las cosas que se han dejado claro durante la historia del PSM, antigua Federación Socialista Madrileña (FSM), es que, ni mucho menos, se doblegan con facilidad a las directrices que se marcan desde los órganos de dirección federales. Por todo ello, la sucesión de Rafael Simancas traerá más de un dolor de cabeza a Ferraz, pese a que ayer el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, confirmase en su puesto al líder madrileño. Bien es cierto, que en su contra, las corrientes del PSM tienen a un partido que en este momento «está muy fuerte» al ostentar el Gobierno de España, como reconocía un destacado dirigente del socialismo madrileño.

Más allá de los errores que se haya podido cometer Rafael Simancas durante los tres últimos años, las fuentes consultadas dan una gran importancia al impacto que ha tenido la política nacional en Madrid. No tanto en lo referido a la política social impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero como a la territorial y la antiterrorista. «Nuestros rivales han sabido explotar ese filón al máximo y nosotros no hemos sabido contrarrestarlo», se lamentaban. Este fue uno de los motivos por el que el día de la resaca electoral provocó mucho dolor de cabeza en el PSM.

Quien no tardó mucho en pronunciarse públicamente sobre los resultados, fue el ex contrincante de Simancas en el último Congreso regional, el ex diputado autonómico, Antonio Miguel Carmona. «No se trata sólo de haber sido derrotados, sino de cómo y porqué hemos sido derrotados», aseguraba, mientras pedía la dimisión del secretario general. «La derrota sin paliativos en la Comunidad y en el Ayuntamiento de Madrid sitúa a la organización en el peor escenario en muchos años». En su particular análisis de la situación tras las elecciones, dijo sobre la dirección regional: «Nos han sobrado listos y nos faltan inteligentes». Las quinielas sobre la sucesión han comenzado y en los próximos días comenzará el desfile de nombres.

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