Noche de afirmaciones tajantes la de este pasado domingo. Aquí van cuatro: Alberto Ruiz-Gallardón se encumbra, Esperanza Aguirre se consolida, Miguel Sebastián se desangra y Rafael Simancas desaparece.

Y es que si hubiera que ponerle titulares a la jornada electoral del pasado domingo en la Comunidad de Madrid éstos podrían ser: Alberto Ruiz-Gallardón arrasa, y de que manera, al candidato elegido por José Luis Rodríguez Zapatero. Esperanza Aguirre hace lo propio, y de que manera, con el candidato que no fue elegido por José Luis Rodríguez Zapatero. El alcalde gana a la presidenta en la capital. Y Pérez-Sabanés suben en Ayuntamiento y Comunidad al fagocitar la debacle de Sebastián-Simancas. Habría también dos interrogantes que podrían servir de subtítulo a este último enunciado: ¿Volverá Sebastián a la economía para no volver nunca jamás a la política? ¿Dejará Simancas su puesto al frente de los socialistas madrileños?

Alberto Ruiz-Gallardón ha logrado varios hitos incontestables. El primero de ellos ganar a Rodríguez Zapatero. Además, se ha convertido -pese a obras, parquímetros, fachas y malayas- en el líder del PP con más apoyo de la historia de Madrid. Su 55,54% de sufragios obtenidos está por encima, incluso, del 55,38 que obtuvo José María Aznar en la mayoría absoluta del PP del año 2000, y del 52,7% de Manzano en el 95. Le ha sacado casi 25 puntos al candidato del presidente del Gobierno y más de 16 a la suma de la izquierda en Madrid, también la diferencia más amplia de la democracia en la capital. Además, y no es baladí dada la campaña desatada en su contra por los sectores más recalcitrantes del PP durante los últimos años, ha superado en porcentaje y votos (alrededor de medio punto y 11.726 sufragios) a Esperanza Aguirre, a la que ha ganado en 15 de los 21 distritos de la circunscripción de Madrid. Jornada completa.

La de Esperanza Aguirre también puede ser catalogada como una jornada completa, aunque un poquito menos. Empuja a Simancas a la desaparición, con casi 20 puntos de diferencia, y se lleva todos los diputados que crece la Asamblea más uno. Y si el de Gallardón ha sido el mejor resultado del PP en Madrid, el suyo es el tercero en el escalafón de la capital (55,13%) y el más amplio alcanzado por los populares en la Asamblea (53,30%). Su único lunar, pequeño pero molestoso, ha sido el de no lograr superar a su amado enemigo en la capital como tanto deseaban ella y su entorno.

Lo del PSOE tiene visos de tragedia en la Comunidad de Madrid. El «hasta siempre» de Rafael Simancas sonaba a despedida. El «no he podido o no he sabido» a asunción de responsabilidades. Todo parece indicar que el honesto Simancas perdió el domingo sus últimas elecciones como cabeza de cartel, y que ya prepara una transición pacífica al frente de los socialistas madrileños. Se lleva una pequeña, mínima, satisfacción: haber logrado 7.018 votos más en la ciudad de Madrid que Miguel Sebastián, un compañero de cartel que él nunca quiso y con el que apenas se entendió.

Precisamente ha sido Miguel Sebastián, el valido de José Luis Rodríguez Zapatero, el gran fiasco del socialismo madrileño. Si antes reflejábamos los hitos de Ruiz-Gallardón, lo justo es destacar ahora los deméritos del ex responsable de la Oficina Económica del presidente del Gobierno: subir de 15 a 25 puntos la diferencia que les separa de los populares en la capital es un honor dudoso y un dato difícil de digerir; casi ha sido doblado en número de concejales por el PP, pierde tres ediles habiendo aumentado la corporación en dos y, lo más doloroso para su autoestima, queda a casi 6 puntos de los resultados obtenidos por Trinidad Jiménez en 2003.

Sebastián nunca logró conectar con la ciudadanía, fue por libre, sus propuestas no cuajaron, pecó de distante y displicente, jamás tuvo sintonía alguna con el sector madrileño de su partido, sólo con La Moncloa y con Pepiño Blanco, y su decisión de intentar dinamitar la campaña se volvió contra él y acabó estallándole en las manos. Pero decir que éste último es el único motivo y que él es el principal causante de tamaño varapalo sería injusto, erróneo, simplista y excesivamente condescendiente para el PSOE.

Los socialistas tienen un problema en Madrid y deben preguntarse qué quieren de esta tierra y qué están dispuestos a hacer para conseguirlo. No valen conejos que salen de la chistera en el último segundo por mucho que el mago sea José Luis Rodríguez Zapatero, responsable político último del monumental castañazo; tres conejos en las tres últimas elecciones municipales son muchos conejos para un partido como el socialista con ambiciones de Gobierno. ¿Habrá un cuarto conejo en las próximas o cumplirá Miguel Sebastián su promesa de continuar fuera cual fuera el resultado? Si para Simancas ya no hay más oportunidades, para Sebastián podría haberlas si se olvida de que se presentó sólo para ganar y no para estar en la oposición, y piensa en trabajar de cara al futuro que en política llega muy pronto, en tan sólo cuatro años.

De conejos, chisteras, magos y otras torpezas ha sacado claro partido Izquierda Unida. Angel Pérez e Inés Sabanés han mejorado en votos, porcentaje, concejales y diputados. Justo premio a una campaña sin altibajos, sin trampa ni cartón, seria y currada en la que no se han dejado arrastrar por la filosofía de campaña de sus primos ideológicos.

Otro gallo le hubiera cantado a alguno de estos protagonistas, que no a todos, si hubiera leído el Breviario de los políticos, escrito por el cardenal Julio Mazarino, el que fuera regente de Francia durante la niñez de Luis XVI. En el apartado «Principios» se enumeran seis conceptos que, a la vista de los resultados, a unos los ha llevado al altar y a otros los ha catapultado al infierno: «Aguanta», «Abstente», «Simula», «Disimula», «Conócete a ti mismo» y «Conoce a los demás». No está muy claro si alguien lo ha leído pero sí que se sabe a ciencia cierta quien no lo ha hecho.

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