Se veía venir que todos cantarían victoria en cuanto se hicieran públicos los resultados de los comicios municipales celebrados en toda España y de los correspondientes a 13 de las 17 comunidades autónomas y a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Cada uno de los partidos contendientes con sus candidaturas y su canesú ha puesto el foco en el aspecto más favorecedor para los colores propios. Los dos grandes que competían en todo el territorio, el PSOE y el PP, han comparecido con nocturnidad para invertir los argumentos que utilizaron cuando las anteriores elecciones de este mismo carácter, el 25 de mayo del año 2003.

Hace cuatro años el PSOE se adjudicaba la victoria porque el cómputo total de los votos obtenidos por sus candidatos municipales sumaba 7.999.178, un 34,83%, por encima de los que habían logrado las listas del PP, que eran 7.875.762, un 34,29%. Es decir, que la diferencia a favor del primero de 123.416 papeletas le servía para proclamarse vencedor. "Hemos ganado por primera vez desde 1993", clamaba José Luis Rodríguez Zapatero, que hablaba de la "primera victoria nacional" en diez años

Por su parte, el PP atribuía a Aznar el éxito de la jornada electoral y blasonaba del "respaldo ciudadano otorgado a la responsabilidad del Gobierno". Entonces se ensalzaba que los españoles valoraran cómo el presidente "había mantenido su palabra y cumplido sus compromisos" y se criticaba a quienes se habían arredrado cuando la marea de las manifestaciones contra la guerra. El comité ejecutivo nacional del PP entonaba alabanzas a Aznar mientras pedía al PSOE que reflexionara "ante la pobreza de los resultados". Significativo, que los congregantes nocturnos ante la sede del PP concluyeran tarareando el himno de Estados Unidos.

Cuatro años después, los argumentos se han demostrado reversibles. El PSOE exhibía sus ganancias en términos de concejales y alcaldías, que pueden permitirle gobernar en más de doce capitales de provincia donde no tenía el poder, mientras que el PP se fijaba en la suma de sus votos (7.914.084, un 35,6%), que superaba a los 7.758.093, un 34,9% de los socialistas. La diferencia de 155.991 papeletas (0,7%) les parecía suficiente. La palabra empate estaba borrada del diccionario.