Es que son políticos y casi nunca los que pierden reconocen que han perdido", respondí ayer por la mañana a uno de mis hijos. Y es que las lecturas de las noches electorales son para estudiarlas en un manual de desparpajo. Sólo Simancas y Sebastián -faltaría más- reconocieron el desastre. El resto de los partidos ha ganado. Como si la Liga de fútbol la lograran todos los equipos menos uno. Imposible.
Pero más allá de interpretaciones surrealistas, las incógnitas abiertas de cara a las generales del 2008, cuya campaña empezó ayer, son enormes. El quid de la cuestión será cómo lean los resultados cada uno de los partidos de puertas adentro, dejando a un lado bravuconadas que nadie se cree y que además enfadan a los propios parroquianos.
Desde el PP, por ejemplo: ¿Podrá morir de éxito o acometerá la recta hacia el 2008 con un partido más centrado a partir de su próximo congreso? ¿Rajoy apartará del primer plano a Acebes y Zaplana para dar paso en la dirección a Gallardón, Esperanza, Camps o Rita Barberá?
El PSOE tiene también sus dudas: ¿Se conformará con pactar en las nuevas doce capitales donde puede cogobernar los ayuntamientos o se percatará de que ha perdido 300.000 votos locales en cuatro años? ¿Se habrá dado cuenta Zapatero de que como decía el ex ministro del Interior José Luis Corcuera, los experimentos tipo Sebastián sólo se hacen con gaseosa?
Mirando hacia el País Vasco y Navarra: ¿Qué margen de maniobra tiene ZP para llegar a acuerdos en la Comunidad Foral o no hacerlo? En el PSOE hay quien mantiene que si pactan con Nafarroa Bai se perderán las generales, pero que si no pactan, el proceso de paz se irá definitivamente al garete y ETA volverá a matar. ¿Podrá soportar el Gobierno que ANV, con el apoyo descarado, insolente y provocador de ETA y Batasuna, se presente a las generales y que hasta pueda lograr dos diputados en Madrid? Para muchos en la calle Ferraz, de cumplirse esa hipótesis, el PP tendría hecho el discurso de campaña.
¿Cómo actuarán partidos tan de poder como CiU, que pierde hasta Tarragona, o el PNV de Imaz, el gran perjudicado por la maniobra de ANV, tras aquel declarado guiño al PP? ¿IU se ha percatado de que sus resultados locales no tienen nada que ver con la representación parlamentaria que le otorgaría la ley electoral?
Y Andalucía. ¿Son extrapolables a los comicios generales las subidas del PP en Sevilla, Córdoba o Marbella? ¿Decidirá Manuel Chaves adelantar las autonómicas andaluzas para separarlas de las generales, pensando en su hipotético beneficio pero sin valorar el perjuicio para ZP en el 2008?
Un colega me dijo días atrás que Aznar no supo leer los resultados de las municipales del 2003 y que así pasó lo que pasó el 14-M. La pregunta es cómo Rodríguez Zapatero leerá lo ocurrido y si lo hace, si está a tiempo de reaccionar.
Ya sólo quedan nueve meses para descifrar todos los enigmas planteados. Habrá que hacerlo poco a poco, estudiando las soluciones con lupa y pies de plomo. Ánimo. Acaba de empezar la campaña electoral de las generales.

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