TRIBUNA
La logística es una actividad tan crítica en las empresas de sectores que puede hacer tambalear los beneficios. Sin ser tan crítica, en la industria y en los servicios, ha ido adquiriendo una gran importancia, a remolque de la guerra a los stocks, el servicio al cliente y la deslocalización productiva, entre otros factores, con un cierto parecido al énfasis que en su día se dio a asegurar la calidad. Siendo rentable, se han creado unidades logísticas dentro de las empresas o se recurre a los especialistas que han surgido en el mercado. Esta actividad ha adquirido ya la categoría de sector productivo.
Se calcula que en un radio de 65 km de Barcelona hay 2,8 millones de m2de techo logístico en naves de más de 10.000m2,más de dos tercios de los cuales están a un máximo de 35 km de la ciudad. En el área de Tarragona el stock alcanza los 500.000 m2(incluidos los 140.000 de Ikea en Valls). El crecimiento previsto para los próximos años en estas zonas es de unos 250.000 m2anuales, con la circunstancia de que en el entorno de Barcelona hay mucha más demanda que oferta. También hay crecimiento en Girona y en Lleida. El cierre de fábricas industriales ayuda a atenuar un poco el déficit de suelo, pero es insuficiente.
Estando asociada a la actividad productiva y comercial, la logística para uso interno se concentra, pues, en las zonas más pobladas y con más infraestructuras; la logística para uso externo se deriva de que Catalunya es zona de paso en el eje mediterráneo y un punto interesante de acceso a éste. Como es una actividad dinámica, me ha parecido oportuno aportar un grano de arena en torno a algunos tópicos y plantear algunos retos con perspectiva estratégica.
Es un tópico cierto que los centros logísticos ocupan mucho espacio, un bien escaso si no se tiene vocación de solar; también lo es que el número de empleos por 100 m2de nave es bajo (entre uno y dos en centros de alta rotación, y muy inferior en el resto) y que genera externalidades negativas. Pero es erróneo asimilar logística con poca creación de empleo y de baja calidad, ya que crece y no es de peor calidad que en la mayor parte de otros sectores. También es erróneo pensar que la actividad tiene un bajo contenido tecnológico, ya que desde la concepción de los centros hasta la fase operativa se aplican técnicas tan complejas o más que en una manufactura, con empleos directos e indirectos de alta cualificación. Finalmente, a nivel político se tiende a definir Catalunya como la plataforma logística del sur de Europa, cuando en realidad puede aspirar a ser una puerta importante de la Península y, si a Francia le interesa, del arco mediterráneo; no más, pues hay países mejor localizados que nosotros.
Los retos se ubican, sobre todo, en el ámbito de la decisión pública, debido a que recursos tan capitales para la actividad como la ordenación territorial, las redes (viaria y ferroviaria) y los servicios (portuarios y aeroportuarios) están en sus manos. A mi entender, la Generalitat debería actuar, o profundizar según los casos, en cinco líneas: 1) definir lo que se pretende que sea el país en términos logísticos, de forma realista, y planearlo territorialmente; 2) favorecer el desarrollo logístico concentrado por zonas y no la logística dispersa; 3) ofrecer suelo público, dando juego a la iniciativa privada (en inversión y gestión), como ya ha iniciado acertadamente Cimalsa; 4) en logística de iniciativa privada, dejar actuar al mercado, sujeto a la ordenación territorial, y si el suelo es caro, en los Monegros es barato, y no tratar el centro logístico de Inditex en Palafolls como una cuestión de Estado; 5) last but not least,conseguir autonomía de decisión y recursos requeridos para gestionar con criterios propios y no de kilómetro cero las infraestructuras, que son algo así como las arterias de nuestro cuerpo, pero que están en manos ajenas en este caso.
MODEST GUINJOAN, consulting Barcelona Economia y UPF

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