Rajoy nos hará libres, de Carmen del Riego en Los Blogs de La Vanguardia
En el mismo lugar donde los lehendakaris vascos son investidos, en la Casa de Juntas de Gernika, al lado del árbol, que no es milenario, sino sucesor del histórico roble, justo al lado de donde los reyes de España juraban el respeto a los fueros de Vizcaya, a los militantes del PP vasco, los más entregados y batalladores que tiene el PP, sólo les faltó entronizar a su presidente, "que no sería lehandakari, sino presidenteak, en vasco", porque lo de lehendakari sólo se usa para el lehendakari, es decir, el presidente del Gobierno vasco, y para los presidentes locales del PNV, los jefes de los batzokis.
El candidato a la Junta General de Vizcaya por el PP, Carlos Olazaba, nos dio una lección de historia sobre lo que representa el roble, la casa de juntas, y los fueros y cómo representa la conquista de la libertad de los vizcaínos, que no la tenían hace cientos de años, y no la tienen ahora.
Fue un relato pedagógico e ilustrativo, aunque contado desde una determinada perspectiva. Hace cientos de años, fueron los reyes de Castilla los que llevaron esa libertad a los vizcainos, a los que libraron de los señores feudales. Cientos de años después, los señores feudales son los nacionalistas y el libertador no otro que Mariano Rajoy. La explicación es que entonces, al reconocer el fuero de Vizcaya en aquellos tiempos "oscuros y de tortura", el Rey les concedió el título de "fijosdalgos", que suponía libertad para desplazarse, no pagar impuestos y no estar sujetos a tortura. "Ser noble vizcaino era lo máximo a lo que se podía aspirar en España", sigue relatando Olazaba. Es ahí donde se unió libertad y foralidad. Después los derechos civiles se extendieron a todos los reinos de España y la foralidad se quedó, sigue explicando "en no pagar impuestos y en tener mejores carreteras". La Constitución reintegró la foralidad, pero todo se acabó con los nacionalistas, que subieron los impuestos a los vizcaínos y han llevado a Vizcaya y al País Vasco a la falta de libertad. Con ellos, "la foralidad no es sinónimo de libertad". Pero los vizcainos volverán a conquistarla "con la ayuda, no del Rey, sino de Mariano". Se dio cuenta de su impertinencia y rectificó: "con la ayuda no del Rey, que no le corresponde, sino de Mariano", la conclusión es clara: "Mariano nos hará libres".
