ASI LO CUENTAN

Las noticias relacionadas con el juicio del 11-M siguen más en los pocos medios informativos que investigan que en la Sala de la Casa de Campo, donde casi todos resaltan la debilidad de gran parte de los interrogatorios por los diversos abogados. En este caso, la jornada del lunes quedaba dominada por las revelaciones de EL MUNDO sobre las muestras de las explosiones escondidas en Canillas, lo que induce a Luis del Pino, en su Bloc, a lanzar varios interrogantes: «¿Qué hacen esas muestras arrumbadas durante tres años en una habitación del complejo policial de Canillas, sin que en el sumario conste ni siquiera un miserable listado de las mismas? ¿Por qué dio la orden Sánchez-Manzano de llevar todas las muestras a Canillas? ¿Creen ustedes que hubiera habido necesidad de ocultar esas muestras si en los trenes hubiera estallado, como nos dicen, esa Goma 2 ECO salida de las minas asturianas?».

Claro que todo ello ya no importa mucho, porque el lunes la lógica alcanzó nuevas cotas, como se maravillaba Victoria Prego en este periódico: «Después de haber oído hasta la saciedad en estos tres años que el hecho de que el explosivo que estalló en los trenes no fuera Titadyn descartaba automáticamente la autoría de ETA, ayer nos enteramos, para pasmo de algunos, de que, si hubiera sido Titadyn, ETA tampoco habría tenido nada que ver».

Pero en los medios oficialistas no cunde el pasmo, sino el entusiasmo ante la técnica policial -tan zapaterista...- de afirmar una cosa y la contraria en la misma frase. Lean a Pablo Ordaz en 'El País': «Lo que los policías realmente dicen es que ETA nunca compró explosivos a otros delincuentes, que siempre le ha bastado con el Titadyn (...) y que, aun en el caso de que el atentado se hubiera cometido con Titadyn, tampoco eso querría decir que ETA estuvo metida en el 11-M. Que no, que nunca, que de ninguna manera...». Con menos garbo, es lo mismo que escribe José María Brunet en 'La Vanguardia': no pasa nada si no es Goma 2 ECO sino Titadyn, seguirá sin ser ETA

En El País, Ernesto Ekaizer apoya la jugada: «Hace una semana, Gómez Bermúdez anticipó el hecho probado de que ETA nada tiene que ver con el 11-M y se lo pasó por el rostro a los impostores. Ayer ofreció otra primicia: hizo de abogado del diablo y logró que los peritos dijeran algo de sentido común, esto es, que aun en el caso de que el explosivo utilizado en el atentado del 11-M fuese Titadyn, que no lo es, su peso sería mínimo en todas las pruebas sobre el carácter yihadista de la operación».

Germán Yanke, en 'ABC', lo ve claro: una matanza así «puede cometerla el terrorismo islamista con un volumen de recursos no muy elevado, procedente de la delincuencia y del tráfico de drogas, unos ciertos conocimientos técnicos y de telefonía y todo el bárbaro fanatismo del que hacen gala estas células».

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