La CES pide al presidente del BCE más interés por la calidad del empleo

Jean-Claude Trichet se fajó ayer con la cúpula de los sindicatos en un enfrentamiento a cuenta de las subidas salariales. Pidió moderación salarial para asegurar la estabilidad de la economía, pero los sindicatos rechazan renunciar al poder adquisitivo. Zapatero defendió el modelo social europeo.

Tres espadachines para un duelo clásico. Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE), pasó ayer por el XI congreso de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), la boca del lobo como quien dice, para pedir moderación salarial y flexibilidad como únicas formas de evitar la inflación y para seguir en la senda del crecimiento y de la creación de empleo. La CES le respondió que la moderación y la flexibilidad no arreglan los problemas del empleo. Y salió también a escena Rodríguez Zapatero para proclamar que el Gobierno será guardián del modelo social europeo. Ésa fue la polémica del congreso que se desarrolla en Sevilla, aparte del encuentro de Zapatero con los trabajadores de Delphi, a los que pidió paciencia y confianza en las gestiones que el Gobierno realiza para garantizarles el empleo.

Ante un millar de sindicalistas de toda Europa, el presidente del BCE demandó moderación salarial para mantener la estabilidad de la economía europea, garante de la creación de empleo. Trichet defendió además la moderación salarial para dar una oportunidad a los trabajadores parados porque ello repercutirá en mejoras generales del "poder adquisitivo de los ingresos de los europeos". Salarios altos desincentivan la contratación, según el BCE, además de encarecer los bienes y servicios haciendo la vida más difícil a los desfavorecidos. Entre los desafíos de la eurozona situó precisamente la mejora de la productividad de las empresas, cuyos frutos recogerán los empleados en forma de más puestos de trabajo, doce millones en los últimos años, según recordó Trichet en tono optimista.

La réplica al presidente del Banco Central Europeo por parte de la CES fue inmediata. En síntesis, los sindicalistas le dijeron que para garantizar el crecimiento de la economía europea, los trabajadores tienen que disfrutar de suficiente capacidad de consumo y que tan importante como la cantidad de puestos de trabajo creados es la calidad de éstos. En la misma mesa redonda donde habló Trichet se pronunció el presidente de IG Metal, Jürgen Peters, para quien los salarios bajos no son la garantía de la creación de empleo. "Con más flexibilidad no se responde ni se solucionan los problemas en materia de empleo", enfatizó Walter Cerfeda, secretario ejecutivo de la CES.

Ejercicios de esgrima para seguir el duelo. Trichet se pronunció por el mantenimiento de las diferencias salariales por países y sectores, a lo que los sindicatos demandaron una homologación al alza. Walter Cerfeda señaló que las palabras del presidente del BCE no convencieron a los sindicalistas y le replicó que en Europa se detecta una pérdida de poder adquisitivo. Argumentó Cerfeda que eso se refleja en una subida de los precios del 6%, pero el incremento salarial se queda en el 5,8%. Y agregó que el aumento de la productividad que facilitan los bajos salarios sirve para aumentar los beneficios empresariales, no los salarios de los trabajadores. El resultado es que en Europa hay un problema de baja demanda interna.

Cerfeda anunció que los sindicatos están por el establecimiento de salarios mínimos y denunció el "crecimiento geométrico del número de salarios bajos y de miseria". "La calidad debe primar ahora sobre la cantidad", agregó la secretaria ejecutiva Maria Helena Andre, para quien uno de los asuntos más importantes es "la calidad del empleo, frente al trabajo precario que estamos viendo en los últimos años".

En la polémica medió el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, para decir que garantiza el modelo social europeo contenido en el tratado constitucional de la UE. A ese respecto, Zapatero se ratificó en la apuesta por leyes de claro contenido social como las de Igualdad y Dependencia y los 40.000 millones de euros destinados al fondo de reserva de la Seguridad Social. Recordó que en los últimos tres años, España ha creado el 40% del empleo nuevo de la UE. El congreso eligió a la sueca Wanja Lundby-Wedin presidenta de la CES en sustitución de Cándido Méndez.