La esposa de Zapatero, Sonsoles Espinosa, le acompaña en su maratón electoral. Todos los días, a cada minuto, allá donde esté el presidente. Es verdad que nadie más la ve, pero Zapatero sí. También yo pude verla el otro día, en Sevilla, donde el presidente almorzó con los periodistas de la caravana socialista. En aquel restaurante, La Raza, donde tan bien se come –aunque a Zapatero no pareció volverle loco el arroz caldoso con rabo de toro que le sugirió el alcalde Monteseirín, con el plácet de Manolo Chaves-, también estuvo Sonsoles, pese a que tampoco percibiera nadie su presencia ni, claro, hubiera silla reservada para ella en el banquete.

Pese a que Zapatero vuelve a casa en cuanto puede, las obligaciones mandan. Y son muchas. Aunque los fines de semana sus mítines acaban a tiempo de que pueda volar a casa a comer con su mujer y las niñas. Incluso el primer domingo de campaña, cuando hizo doblete con un mitin por la mañana en Valladolid y en Salamanca por la tarde, volvió a Moncloa entre uno y otro para disfrutar de tres horas de descanso familiar.

Pero los desplazamientos son continuos, lo que le impide parar mucho en casa, por lo que al menos tiene siempre a la vista a su mujer, aunque sólo él la vea. No se crean que es cosa de meigas, porque la presencia constante de la esposa del presidente a su lado no es física, sino virtual. Los tiempos, que adelantan una barbaridad.

Sabrán que el teléfono móvil de Zapatero echa humo. Llama y le llaman sin parar. Asesores, ministros, su círculo más íntimo. Pues bien: el presidente lleva como salvapantallas del móvil una foto de su mujer, muy sonriente. Así que cada vez que llama o le llaman, es decir, constantemente, Zapatero ve a su esposa.

Es toda una solución para quien es devoto del hogar pero tiene que gobernar un país y ahora, además, liderar una campaña en la que los socialistas precisan una movilización extraordinaria. Y nadie moviliza hoy al electorado socialista como el secretario general del partido, así que venga kilómetros. Pero con su mujer, también, en campaña.