ENCUESTAS. Ciutadans acaba de hacer público un sondeo que les otorga dos concejales en Barcelona. El tema no es nuevo pero se repite una campaña tras otra: Los candidatos agitan encuestas de intención de voto que siempre, siempre, les resultan favorables. Después llegan las elecciones, la gente vota lo que quiere - o no vota- y muchas de las predicciones demoscópicas no se cumplen. Los sondeos preelectorales no son más que una arma de agitación, un elemento más de la campaña del candidato, como los anuncios, las pancartas o los gadgets,y siempre ofrecen el resultado que interesa al cliente. El partido paga y el instituto Opina. Con el agravante de que son estudios muy caros, y los partidos siempre están mal de dinero (o eso dicen, para justificar sus filesas).
Así que propongo al gobierno Montilla que promueva un pacte nacional sobre sondeos: Que los partidos pasen de las empresas del ramo, que cada cual se invente sus datos, descaradamente, y dibuje sus quesitos y sus horquillas con el power-point doméstico. Los resultados serán los mismos, pero no habrán costado ni un duro.
CAÑA. Ante las fúnebres perspectivas de sus alcaldables, CiU ha sacado la artillería pesada. Como a Hereu no se le conoce, el objetivo es Montilla, su gobierno y su estilo "del sur de Italia" (curioso eufemismo), con el que los nacionalistas pretenden alertar sobre lo que pasará en Catalunya cuando el PSC domine toooooodo el poder político catalán a excepción de los ayuntamientos de Vic, Sant Cugat y poco más. Entre las admoniciones de Mas y las invectivas de Duran, el susurro de Xavier Trias resulta poco menos que inaudible.
SEBASTIÁN. Al menos aquí la discusión no gira en torno a la vida privada del alcalde, como en Madrid. Parece mentira, con lo que es Madrid, con lo que ha crecido, con la cantidad de gente y de dinero que mueve y distribuye; a la hora de la verdad, va y aparece el Madrid castizo y zarzuelero, hirviendo de chismorreos. Espero que Miguel Sebastián, si se la pega el domingo, halle su sitio en el plató de hormigas blancas.Allí sabrán valorar su discurso y su bagaje.
REPARTO. En Esquerra hay reparto de papeles: Jordi Portabella presenta propuestas, y Carod y Puigcercós se encargan de repartir estopa. Lo hacen un poco por aspersión, por la mañana contra CiU y por la tarde contra la Mayol, porque ERC pierde votos en distintas direcciones. Y lo hace de forma territorialmente homogénea, lo que demuestra, una vez más, que en las elecciones locales también se vota en clave nacional. Mala suerte para muy buenos ediles cuyos partidos no han estado a la altura. Y viceversa.

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