TOMO NOTA

FELACIÓN. Esperanza Aguirre promete 1.400 kilómetros de carril bici en la Comunidad de Madrid, un candidato sevillano promete tender un teleférico sobre el Guadalquivir, otra candidata en Valladolid promete que botará un barco bus en el Pisuerga... Risas al respecto en la tertulia dominical de Punto Radio: ¿cómo cabrán en Madrid los kilómetros de carril bici equivalentes a la distancia que separa Barcelona de Cádiz? La lengua lo soporta todo, mucha boca... Ahí, Ana García Lozano, la moderadora, corta a un tertuliano que compara esta promesa con otra promesa electoral de no sé qué candidata de no sé qué país, a saber: una felación a los primeros 40.000 votantes.

CÁLCULO. Ana García Lozano le interrumpe justo cuando el tertuliano, riguroso, calcula lo que le costaría a esa candidata cumplir su promesa: contando a (sólo) dos minutos por felación... Y aquí vino el tajo de Ana y el cambio de tercio. Así que he completado yo mismo el cálculo: la candidata electa necesitaría 165 días (en canónicas jornadas de ocho horas) para cumplir su promesa. Hago lo que deberíamos hacer con toda bonita promesa electoral: analizarla, calculadora en mano, destriparla.

CAMISETA BLANCA. Por la tele he visto a Duran Lleida hablando en un mitin, la mar de serio él, extendido el brazo, alzado el dedo índice, amenazante el tono. Pero resulta que Duran viste una camiseta de campaña, una camiseta blanca con una risueña manzana roja estampada en el pecho..., lo que desmiente su gesto grave. Esto ilustra bien por qué los políticos visten siempre corbata y traje: ¡es la vestimenta del mal rollo! Si quieres imponer, acongojar, amenazar y todo eso, una camiseta blanca no funciona nada (con manzana roja, menos). Traje, traje y corbata.

EL CÍRCULO. Las encuestas de la Ser, ciudad a ciudad, revelan que el terrorismo está muy por detrás de la vivienda, la inseguridad y el tráfico en las preocupaciones del ciudadano. "¿Por qué entonces el PP insiste en mitinear a costa del conflicto vasco?", se extraña Eduardo Sotillos en A vivir que son dos días.Los analistas presentes coinciden: ese discurso consolida al PP en Madrid. El PP da por perdido el resto, pero que Madrid quede agarrado. ¡Madrid, poder con mayúsculas! De toda España, es en Madrid donde Rajoy es mejor visto: el PP jugó a que España fuese un territorio de 200 kilómetros en torno a Madrid (lo planeó Aznar), y el resto, periferia. Es un insidioso separatismo del centro que nos disgusta a los que estamos fuera de ese círculo de intereses, sedes y poder.