Todos queremos AVE. Este viene a ser el reclamo recibido por José Luis Rodríguez Zapatero desde todos los puntos de la geografía española. Y ahora que el presidente está recorriendo buena parte de ellos, en sus intervenciones electorales nunca falla la promesa del AVE, para antes o después… o cuando buenamente sea. Aunque el AVE parece que no asegura el voto, ni siquiera la intención de voto, al menos durante más de quince años, pues los sevillanos fueron los primeros en disfrutarlo, aquel ilusionante 1992, y ahora resulta que los socialistas andaluces andan con la mosca detrás de la oreja por la reválida del alcalde Monteseirín.

No importa, hay que vender AVE. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ha tirado de calendario y, antes de que Zapatero coja el avión cada día rumbo a un nuevo mitin, se lleva en el bolsillo la fecha prevista de llegada de la alta velocidad al territorio en cuestión. El caso es que, como cuenta en su diario de campaña la compañera Carmen del Riego desde la caravana del PP, el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, también promete llevar el AVE a casi todos los sitios donde pisa. Y teniendo en cuenta que las caravanas de Zapatero y Rajoy van poco más o menos que pisándose los talones, cuando no coincidiendo el mismo día en la misma ciudad –pasó el viernes en Palma de Mallorca-, los ciudadanos reciben la promesa por partida doble. Primero llega Zapatero y dice algo como: "Os traeré el AVE, tranquilos. No como el PP, que sólo habla de Batasuna". Al día siguiente llega Rajoy y afirma algo así: "Os traeré el AVE, tranquilos. No como el PSOE, que sólo negocia con Batasuna". El ciudadano se quedará doblemente tranquilo, al menos en cuanto a la llegada del AVE.

La única excepción, pobres, se ha producido en las islas: ni a los baleares ni a los canarios les han prometido ninguno de los dos líderes el AVE. En todo caso, no sólo hay alta velocidad en el saco de las promesas de Zapatero. La última moda son las casas. Como lo oyen. Pero no de esas que reclaman los jóvenes porque no les llega el sueldo a la altura de la hipoteca. Son casas, digamos, continentales y aún marítimas. Abrió brecha la Casa de América, hace ya años, en Madrid, y la última en llegar ha sido Casa Àsia, en Barcelona. Ahora, Zapatero ya lleva anunciadas dos nuevas en esta campaña: la Casa del Mediterráneo, en Alicante, y la Casa de África, en Las Palmas de Gran Canaria. El problema es que aún queda casi una semana de campaña, y mares aún quedan un buen puñado, pero los continentes empiezan a agotarse. Así pues, ¿cuál será la ciudad elegida para la Casa de… Oceanía?