LA CLAVE

En las primeras décadas del siglo XX surgió en EE. UU. una cultura visual en la que el cuerpo cobró gran importancia como signo de identidad personal y de éxito social. Coincidiendo con la Gran Depresión y la incorporación masiva de las mujeres al trabajo, los cirujanos plásticos, inicialmente dedicados a rectificar problemas relacionados con la salud, empezaron a asociar anormalidades físicas con problemas psicológicos para los cuales se prescribía la intervención quirúrgica. Dicha asociación se articuló mediante el complejo de inferioridad que hoy en día sigue justificando la cirugía cosmética dedicada al embellecimiento corporal.

Actualmente, programas televisivos comoCambioradical reflejan esta filosofía ya que prometen una transformación física y vital que liberará a los concursantes de complejos,les ayudará a cumplir sus sueños y mejorará su vida emocional y sexual. En la web del programa se puede votar la idoneidad de los candidatos, en su mayoría mujeres, a partir de un vídeo de presentación en el que éstos detallan las partes de su cuerpo que desean operar, sus complejos y las consecuencias en su vida laboral, social y marital; se puede también contemplar los antes y después de las operaciones de famosos y contactar con el equipo médico del programa y otros profesionales.

A pesar de la baja audiencia, el programa ha suscitado una considerable controversia pública: críticas de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, del Defensor del Paciente y de la Organización Médica Colegial contra la frivolización de la cirugía estética; además de la oposición de más de cuarenta asociaciones (muchas de ellas de mujeres) por objetificar a los participantes (hombres y mujeres). En los foros virtuales se da un debate mordaz entre los defensores de la filosofía del programa y sus detractores en el que entremezclan acusaciones e insultos con intervenciones de aspirantes desesperadas y llamadas a la conversión religiosa para lograr un verdadero cambio.

No debe sorprendernos el culto al cuerpo que promueve el programa, puesto que no es más que el reflejo de la presión social para con-formarse a patrones estéticos que se da en las relaciones personales y en el mercado de trabajo. Sin embargo, mediante la patologización de los complejos y las intervenciones físicas individualizadas, se obvian las causas sociales de la incomodidad corporal: creer que el éxito económico y social, la salud mental y la felicidad están directamente relacionados con el aspecto físico. Cambio radical ofrece una transformación de patito feo a bellezón olvidando la verdadera moraleja del cuento, ya que el patito no es tal sino que pertenece a otra especie: el cisne. ¡Los patos son bellísimos! ¿Por qué confundirlos con los cisnes? ¡Resistamos la pato-logización de los cuerpos que no se conforman a los dictados estéticos!

PATRÍCIA SOLEY-BELTRAN, investigadora y profesora de Sociología del Cuerpo.