ÚLTIMA PÁGINA

Uno pasea la vista por su despacho de la calle Instituto de Gijón y se deja mirar por los retratos pintados por el copista Rafael Carrillo Torres de, entre otros, el santo laico gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos, el «divino» Argüelles y el general tinetense Rafael del Riego. Entonces cabe pensar que este hombre que está sentado tras la mesa, y que parece dado a tomarse la vida con cierto sentido del humor, sitúa su raíz ideológica junto a estos padres de la patria ilustrada que cuelgan fotocopiados al óleo. Pero lo cierto es que Francisco Prendes Quirós, abogado gijonés, presidente del Ateneo Republicano de Asturias, todo se lo debe a un oso. Y, en concreto, a un oso pardo cantábrico, un «Ursus arctos» que, sin llegar a tener nombre, logró puesto en la Historia. Fue el plantígrado que se cepilló al Rey Favila, hijo de don Pelayo, año del Señor 739, lugar: Llueves, concejo de Cangas de Onís. Fue, coronémoslo ya, el primer republicano de la historia de España.

-Y este año vamos a homenajear a otro oso. Mirad, éste es el cartel que nos hizo el pintor Ramón Prendes.

Se ve un oso tomando. Se lee: «Mitrofán, borracho y mártir». El encuentro con Prendes tuvo lugar el viernes pasado y ayer los integrantes del Ateneo Republicano cumplieron con algo que va camino de convertirse en tradición: desde mayo de 2003, y justo el día en que se casaron Felipe de Borbón y Letizia Ortiz, los republicanos asturianos dedican ese día a honrar en Llueves la memoria del oso regicida. Este año han decidido añadir nuevos miembros a su particular santoral osero-republicano, así que decidieron rescatar del olvido el buen nombre de «Mitrofán», un oso bailarín criado en cautividad que, según las crónicas, fue llevado a la embriaguez con miel y vodka, allá en Rusia, para que se dejara hacer por la real escopeta de Juan Carlos I, Rey de España.
Sí, decididamente, Francisco Prendes parece dado al humor, y el ejercicio de tal virtud lo extiende también, contra el tabú nacional, al universo de la Zarzuela. La ceremonia anual de Llueves es, asimismo, continuación de una tradición que un día cayó en sus manos, cuando leía las memorias de Nicolás Estévanez Murphy, quien llegaría a ser ministro de la Guerra con Pi y Margall pero que en su juventud fue teniente del regimiento de reserva de Cangas de Onís. Allá por el año 1858 entretenía el tiempo editando un periódico «inocentemente subversivo» llamado «El Orangután», donde ya hacían apología del primer oso republicano. Y cuando el comandante les censuró la publicación mantuvieron el homenaje peregrinando al lugar donde ellos creían que se había producido el mortal lance, que tenían ubicado por entonces en Villanueva.

Parece disfrutar Prendes Quirós con los preparativos de su «osada romería» -osar, aquí, viene de oso-, al tiempo que sigue esperando una segura llegada a España de la República, cosa que para él viene a ser la reivindicación del valor de la libertad, del «orgullo de la ciudadanía» frente a la tendencia de este país llamado España a entregarse a la guía de «los pastores», dice.

Los retratos de Jovellanos y Riego siguen impasibles la charla. Jovino -copia del más conocido retrato de Goya- anda tan soñador que diríase sesteante. Bajo la galería de padres hay una mesita y, en ella, una foto tomada en 1979 donde aparece un joven Francisco Prendes junto a Enrique Tierno Galván. De aquella Prendes era presidente en Asturias del PSP, el Partido Socialista Popular que lideraba «el viejo profesor» o, como lo rebautiza Prendes, «el nonato presidente de la República española». Guarda del ex alcalde de Madrid un entrañable recuerdo y una cierta añoranza de su figura, o, mejor dicho, de su palabra, pues echa de menos en la política española un poco de la magnética oratoria de aquel hombre para quien «la palabra era la razón, la vida». Lo está viendo hablándole en el café Dindurra de Azaña y del «frescor» del lenguaje que su lectura transmitía.

(Hay una puerta entreabierta en el despacho que da a otra pequeña habitación de trabajo donde está el ordenador. Detrás de esa puerta cuelga una fotografía de perfil de José María Aznar. Tiene una breve leyenda: «Ojo, muerde»).

Francisco Prendes Quirós, abogado gijonés y presidente del Ateneo Republicano de Asturias, cita a Enrique Tierno Galván, a quien trató, como una de sus referencias vitales. Sin embargo, en la raíz de su pensamiento está un oso, un plantígrado sin nombre que ha logrado un hueco en la historia de España: el oso que mató al Rey Favila. El primer republicano.