SEÑALES DE HUMO
Los 'alcaldables' de PSC y CiU se llevan casi 20 años, pero comparten una eminente visión pragmática de la política
Los caminos del Señor son inescrutables, más si de política catalana hablamos. Así, cuando en 2005 Zapatero decidió quitarse de encima a Maragall, el destino de Trias empezó a emborronarse, aunque aún transcurrirían unos meses antes de que él lo advirtiera.Hasta después del verano de 2006 no se materializaría la decapitación de Pasqual, lo que, en una bella tirada de billar, acarrearía el ascenso de Jordi Hereu a la alcaldía de Barcelona tras la patada hacia los cielos que se le regaló al ínclito Joan Clos, quien, por arte de magia, acabó de ministro del Reino de España.Otro capricho del destino: el alcalde sambero fue el substituto de Maragall en Barcelona para luego serlo de Montilla en Madrid, si bien Clos en nada se asemeja ni a uno ni a otro.
Con Clos de rival, Trias lo hubiera tenido mucho más fácil para colocar a CiU por delante del PSC en el Ayuntamiento, cosa que hoy se me antoja no imposible pero sí difícil. Hay que tener en cuenta, amén del ejército de votantes que les entrega maquinalmente su voto a los socialistas pongan a quien pongan, que Joan Clos permitía a Trias jugar cómodamente la baza del cambio tras 28 años de PSC y los fiascos del Carmel y el Fórum. Si Clos es alguien difícilmente clasificable, Hereu puede ser visto como un maridaje bastante armónico entre las dos almas del PSC, un dirigente de fusión, un híbrido entre lo que Maragall y Montilla, respectivamente, representan.
Hereu, que en junio cumplirá 42 años, criado como Maragall en Sarrià-Sant Gervasi, formado en Esade, es hijo de una familia acomodada de la capital, como tantos otros en el PSC. Sin embargo, al modo de Montilla, tiene una óptica eminentemente pragmática de lo que la res publica significa. La política es, sobre todo, problemas concretos. Como el del presidente, lo que dice suele ser escasamente abstracto o ideológico. Le interesan mucho más las políticas que la política, por decirlo así. Su terreno, el terreno donde se encuentra cómodo, es el de la gestión. ¿Es de izquierdas, Hereu? Su discurso -que pierde fuelle ante las cámaras, como vimos en el debate del viernes-, no mucho, sobre todo si se le quita el barniz. Él, lo dudo. A pesar de sus orígenes, el alcalde está bien conectado con los antiguos capitanes, hoy amos y señores del PSC, conexión que nunca logró ni pretendió Maragall.
Pese a ser víctima de la citada carambola y del viejo y poco edificante truco de relevar a los alcaldes a medio mandato, Trias Vidal de Llobatera, hijo del Eixample, mantiene su excelente humor. Igual que nunca ha intentado disimular sus problemas con las erres, él sigue insistiendo en lo higiénico que resultaría desalojar al PSC de la Casa Gran. Como Hereu, del que por edad podría ser padre, Trias es un hombre práctico, de gestión, y radicalmente afable. Al contrario del candidato del PSC, sus relaciones con el aparato de su partido son bastante mejorables.Con 60 años -cumple 61 en agosto-, es exponente de la corriente socialdemócrata de CiU.
Su trayectoria como conseller -Sanitat y Presidència- a las órdenes de Pujol -a quien, por cierto, se parece poco- es alabada por muchos y cuestionada por casi nadie, algo que, en cambio, no le ocurre a Hereu, que ha sido durante los últimos años el responsable de las áreas municipales de seguridad y movilidad, sin conseguir que una y otra dejaran de estar entre las grandes inquietudes barcelonesas.
© Mundinteractivos, S.A.

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