LA TRASTIENDA

El partido inspirado en el Manifiesto de los Intelectuales está superando su primera crisis pública. Decir que los líos de partido, como los de faldas, son habituales, pueden sonar a defenderles, pero es cierto. Tanto como que en CiU está a punto de comenzar una gorda y en ERC hace tiempo que dura. Pero el poder modera y enseña a tener grandes tragaderas.

Si como dice todo el mundo, la famosa carta que Antonio Robles envió a Albert Rivera diciéndole que «hasta aquí hemos llegado, amigo Albert», la firmó el 3 de abril, ¿qué ha ocurrido durante todo este tiempo? ¿Por qué no se hizo pública antes, con el morbo que tiene? La tardanza demuestra que Ciutadans es un partido con poco arroje y que continúan siendo ciudadanos metidos a hacer de políticos. Eso no es malo, pero es mejor dejarlo claro.

Puede que la crisis de este partido durante estos días le haya sido favorable. Ciutadans estaba haciendo una campaña con un perfil muy bajo. La candidata por Barcelona, la abogada Esperanza García, aunque con cierta fuerza y sentido de lo que es común, ha navegado en la difícil búsqueda de un espacio político municipal.Cometió el error durante los primeros días de intentar convencer con temas como el trayecto del AVE. ¿Y quién votará a Ciutadans por las propuestas que tenga Esperanza García sobre su paso por Barcelona? Claro que es importante, pero en ese terreno existe poca decisión de voto. Es un debate estéril que siempre ganarán otros partidos con discursos más amplios. Ciutadans aún no lo tiene.

Así, y llegados a este punto, hay que decir que este partido ha notado en los últimos días una agitación en sus simpatizantes cercana a la de las elecciones autonómicas. ¡Vaya por dónde!, aún sacarán provecho de las imprudencias de las últimas semanas, aunque una crisis en medio de la campaña electoral no sea lo más recomendable para ganar votos.

Estos seis meses de vida parlamentaria no han sido vistosos.Digo vistosos y no vistos, como me recordaba un lector esta semana.O, en todo caso, ni han sido vistosos, ni vistos. Puede que el simpatizante más cercano esté informado sobre lo que hace Albert Rivera y compañía en el Parlament, pero los que compusieron la serenata de los 90.000 votos, les puedo asegurar que no tienen ni idea.

En algo tenía razón el diario nacionalista Avui el pasado jueves en su descubrimiento de un partido catalán que está en el Parlament.¡Les dio el primer titular de portada!, imagino que ante el desconocimiento de sus lectores. ¿Ciutadans? Qué es eso, debió decir alguno.Digo que el editorialista del Avui tenía razón al criticar a Antonio Robles por su cínica queja del gran trabajo que tiene un político en el Parlament. La reflexión del profesor, y ahora parlamentario, tenía poco sentido.

Robles es un tipo honesto que desde hace mucho tiempo lucha por los derechos y la igualdad de los que hablan en castellano en Cataluña. Ha dedicado muchas horas de su tiempo libre a reunirse, conspirar, elaborar y presidir asociaciones a favor del español.Esa dedicación a la movilización lo ha llevado al Parlament y le ha hecho descubrir que un político trabaja mucho, pero de otra forma. El problema es que no lo supiera antes y ha caído, como su colega José Domingo en las garras de la burocracia de la política. Ésa que ha criticado tanto desde tantos lugares.Darse cuenta de algunas cosas está bien. Pero publicitarla de forma explícita, como argumento o excusa de retirada, pues no.

Es cierto. Los políticos trabajan en exceso. Horas y horas que quitan a su tiempo libre y a sus hijos. Otra cuestión es saber si todo ese tiempo sirve para algo o no. O mejor dicho, si todo ese tiempo es productivo o humo que irrita los ojos. La lástima es que quien ha caído en esa tela de araña es quien más claro tenía los peligros de la moqueta del Parlament. Antonio Robles me lo confesó al poco tiempo de recibir su acta de diputado.«No sabes lo que es entrar en el Parlament. Parece que el resto de los problemas desaparezcan. Se vive en un ambiente que no es real». Sabia reflexión que puede hacer a un político imprescindible.Pero....

¿Qué hace Ciutadans en todas las comisiones constituidas en el Parlament? ¿Qué hacen reflexionando sobre Agricultura o Pesca, cuando sus votantes los llevaron al hemiciclo por otras cuestiones concretas y muy polémicas?

Los fuegos andan entre protagonismo y caídos en la batalla partidista.Pero los que no están en el ajo, los 87.000 votantes de esta plataforma, que como el resto piensan en política dos días antes de unas elecciones y cuando se ponen de mala leche, esos igual deciden a última hora devolver su voto a Ciutadans. Serán más los habituales del PSC que los del PP, que parecen tener a Fernández Díaz el líder que buscaron durante tanto tiempo. Lo cierto es que si Ciutadans logra al menos 20 concejales en diferentes ayuntamientos, los críticos callarán y volverán a esperar su oportunidad.

Siempre es igual. La política es así. Que nadie se lleve a engaño.Hay que ser fiel a Tácito: «Es poco atractivo lo seguro: en el riesgo hay esperanza». Por si hay alguna duda.

alex.salmon@elmundo.es

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