Dios nos libre de los políticos aficionados, de Lucía Méndez en El Mundo
DIARIO DE CAMPAÑA
La ignorancia es atrevida. Es deporte muy practicado en los últimos tiempos abominar de los políticos profesionales que han convertido el ejercicio de los cargos públicos en un modo de vida. Sin embargo, los políticos profesionales son una bendición del cielo. La calamidad es dar con un aficionado. Dios nos libre de los políticos aficionados. Para empezar, como los niños que no conocen el peligro, creen que se puede hacer cualquier cosa sin romperse la crisma. Para seguir, la ignorancia suele ser muy atrevida. En el caso de Miguel Sebastián, candidato del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, se da una agravante. Cree que es el más listo de la clase.
«Cucú, Gallardón». Lo peor de la agresión de Miguel Sebastián contra Alberto Ruiz-Gallardón no es que fuera una canallada, que lo fue. Lo peor es que fue una tontería impropia de alguien con estudios superiores y máster en universidad americana. Como los niños que disfrutan asustando a los viandantes con sus petardos, Sebastián estará muy orgulloso de su hazaña. «Mire, señor Gallardón, cucú, le voy a enseñar una foto de su amiguita para ponerle nervioso». Al candidato aficionado le pasa lo mismo que a los adolescentes gamberros. No le pusieron límites cuando era más pequeño, le han consentido mucho y ahora no hay quien le pare. Como tiene un amigo que es presidente del Gobierno, Sebastián se cree que la vida es fácil. Ahora quiero tumbar al presidente de este banco para poner a un amigo que es muy majete. Luego lanzo una OPA sobre Endesa con estos colegas catalanes. Y después me presento a las elecciones y le gano a Gallardón. Y dos huevos duros, que diría Felipe González.
La pregunta. ¿Cómo es posible que el presidente Zapatero -con esa cara de bueno y ese respeto casi místico por la vida privada- tenga a semejante personaje en tan alta estima?
Nervios. Al desconocer las reglas de la política, el aficionado ex director de la Oficina Económica del presidente no sabe que desde un Gobierno se pueden hacer muchas maniobras, por sucias que sean, con dos condiciones: que los manejos no trasciendan mucho y que la operación te salga bien. A Sebastián se le ha visto a la legua y ninguna de sus maniobras le ha salido bien. Tampoco sacar a relucir la presunta vida privada del alcalde de Madrid le dará más votos de los -pocos- que ya tenía. A Gallardón le ha creado un problema, pero no político, sino con su mujer. A base de montar un circo, Sebastián hoy seguramente es más conocido que anteayer. ¿Qué hará el aficionado si el día 27 de mayo saca menos votos que Trinidad Jiménez, la anterior candidata socialista?. Vuelve, Trini, te echamos de menos.
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