PRISMA
CiU y PSC se gastarán en esta campaña a las municipales más de 5 millones de euros, 2,4 millones cada uno. 415 millones de pesetas repartidos entre todos los municipios catalanes, y eso que tras las recientes autonómicas las arcas de los partidos están casi vacías. Mucho más las de CiU que las del PSC, que con Artur Mas quemaron las naves y todavía no se han recuperado.Las cifras invertidas por los dos grandes, rozan los límites que marca la ley: 2,4 millones de presupuesto para CiU y 2,35 millones para el PSC. Apenas nueve millones de pesetas de diferencia entre ambos. La porción más grande del pastel la invierten en Barcelona ciudad y con diferencia, pero los dos principales partidos se niegan a hacer públicas las cifras millonarias de inversión en la capital.
¿De dónde sale tanto dinero? De donde siempre salen los presupuestos que gastan los partidos: de sus bolsillos y los míos. Las subvenciones para campañas electorales las otorga el Estado según el número de concejales conseguido por cada partido en las últimas elecciones.
Mientras tanto, se discute la nueva ley para su financiación.La que tenemos en vigor es la más antigua de Europa, pero no quieren renunciar a los privilegios que tienen frente a las entidades bancarias. Utilizan eufemismos como «condonar la deuda» para no decir «perdonar la deuda», que es lo que consiguen, especialmente el PSOE que desde 1986 acumuló importantes deudas tras la millonaria inversión del referéndum de la OTAN y que han ido renegociando hasta el día de hoy. Las fundaciones privadas, que siempre han financiado las campañas de CiU, podrán seguir haciéndolo y con menor control por parte del Estado.
El PSOE propone ahora que a las fundaciones ligadas a los partidos se les permita recibir más dinero y más donantes. El único límite por aportación de persona física o jurídica: 120.000 euros anuales.No se atreven a imitar la ley de financiación vigente en Estados Unidos, ni a hacer públicos los nombres de los benefactores de cada candidato. Quizá porque en España los nombres serían siempre los mismos intentando con su dinero conseguir favores de los grandes, estén en el gobierno o en la oposición. A estas horas, todos los partidos apuran los últimos euros destinados a las municipales y, según lo que dictan los sondeos, invierten más o menos presupuesto en una u otra población.
Además de la subvención de la campaña, según los resultados, reciben ayudas públicas para la distribución de papeletas y propaganda electoral. Y no sólo los dos grandes. ERC gastará un total de 1,7 millones de euros en su campaña, de ellos 150.000 sólo en Barcelona, más los 450.000 euros que aporta la Federación de la ciudad. En total, cien millones de pesetas para conseguir que sigan formando parte del gobierno municipal. El PP catalán se gastará unos 325.000 euros, además de lo que aporte el partido desde Madrid y la federación de Barcelona. IC-EUiA, se gastará 1,4 millones de euros, y sólo su líder, Imma Mayol en Barcelona , 250.000.
Sumen cifras, se calcula que más de 20 millones de euros, 3.000 millones de pesetas. Según los analistas electorales en unas elecciones municipales el 75% de los electores ya tienen el voto decidido y no lo cambian tras la campaña electoral. Por lo tanto, todo este esfuerzo económico sólo tiene como objetivo influir en la decisión de un 25% de los ciudadanos. ¿Cuánto cuesta el voto de un indeciso?
© Mundinteractivos, S.A.

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