Así bautizó Emilio Huerta,'Triqui', la candidatura a las elecciones municipales fabricada por la Dirección de Izquierda Unida de Asturias para sustituir a la democrática y unánimemente elegida por los, afiliados de Oviedo y encabezada por 'Rivi' y Celso.

El número uno de la gijonesa es un afiliado de Gijón, que no fue elegido por sus compañeros de Oviedo. Probablemente, votará por correo para evitar «la foto del candidato de Oviedo votando en Gijón». Si él mismo no se va a votar, si no fue elegido por sus compañeros, si no es de Oviedo, ¿cómo puede pretender que le voten los ovetenses?

Pero el primer error cometido por Jesús Iglesias no fue poner a un candidato que no es de Oviedo. El primer gran error fue no sopesar el coste político del 'golpe de Estado'. Y eso ocurre porque, al interpretar todo en clave interna, ignoró el trabajo y la implicación de sus concejales en los problemas de esta ciudad, el respeto conseguido a base de coherencia. Pensó que podía borrar de un plumazo el poso de toda una trayectoria y los vínculos establecidos con la parte más viva de la izquierda de este municipio. Nunca se ha pasado por el famoso Rincón Cubano a ver a sus compañeros, ni ha ido a las jornadas sobre 'La Humanidad frente al Imperialismo', que cada cuatro años nos trae a personalidades como Ricardo Alarcón o Evo Morales; tampoco acude a la ya tradicional 'Fiesta de La República' ni a las múltiples actividades impulsadas por estos concejales y su organización que dan la oportunidad a los ciudadanos de participar en política o de aprender de la mano del profesor Nieto que la política de viviendas de protección oficial no es sino un instrumento más al servicio del modelo económico del ladrillo. ¿Cómo explicar si no que el plan de vivienda de Oviedo, del que tanto Gabino de Lorenzo como Laura González reivindican su paternidad o maternidad intelectual, fuese en realidad redactado por el presidente de los constructores?

No es Jesús Iglesias ejemplo de gran estratega. Dimitió como concejal en Gijón tras la gran pérdida de votos en las elecciones municipales de 1999 que hizo pasar a IU de tener cuatro a dos concejales. A su lista de fracasos podemos añadir que con él como candidato se perdió por primera vez el diputado por Asturias que el PCE desde Dolores Ibárruri, y después Izquierda Unida, mantenía en el Congreso. Ahora se embarca en una nueva aventura corta cabezas y probablemente la que ruede finalmente será la suya cuando su candidato de Gijón no logre para la gijonesa ni un digno puesto en la Corporación ovetense.

Tremendo ridiculo, pero también tremenda la responsabilidad por el daño a la izquierda social y a sus expectativas en este municipio. Aunque no todo es negativo para la izquierda. Su actuación ha provocado un revulsivo que ha despertado la conciencia de mucha gente que se está movilizando contra la partitocracia que calcula todo menos lo que quieren los ciudadanos, y se está movilizando porque ve en la nueva candidatura que encabezan 'Rivi' y Celso, Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda, una oportunidad de expresar su voluntad porque en estos momentos esa candidatura representa muchas cosas, pero fundamentalmente la lucha por la democracia.