BULEVAR

Quinto día de campaña electoral y todo me parece dejà vu. Las mismas frases, las mismas puestas en escena, casi los mismos candidatos, las inauguraciones de siempre y algún que otro castillo de regalo. Y como siempre, algunas «perlas» para llenar los espacios que los medios dedican a las campañas, o los terribles bloques electorales.

Así, mientras Esperanza Aguirre corta la cinta de un hospital en Parla, con incubadoras y batas blancas de quita y pon, su amigo Ruiz Gallardón aparece, esta semana, en la portada de la revista gay Zero representando a un Partido Popular que votó en contra de la ley de matrimonios entre homosexuales. Todo vale aunque no cuele.

Para rematar, las encuestas publicadas hasta ahora retratan un panorama sin grandes cambios al frente de los ayuntamientos y en las 13 comunidades autónomas que el próximo 27 de mayo pasarán por las urnas.

Resulta curiosa esta rápida publicación de encuestas de intención de voto. Una tendencia que, de mantenerse durante la campaña, probablemente favorezca esa abstención de la que hablan los medios de comunicación desde el primer día. Y es que las cosas, a fuerza de repetirlas, tienen más posibilidades de realizarse.

¿Qué y quién va a movilizar ese ambiente d'ensopiment, especialmente en Cataluña? ¿Las sardinadas del popular Fernández Díaz? ¿Los pasodobles del alcalde y candidato socialista Jordi Hereu en los hogares de jubilados? ¿Las visitas a mercados de los candidatos de Ciutadans, aquellos que querían dar un aire fresco a la política? ¿La reducción de impuestos con la que el convergente Xavier Trias quiere premiar los comportamientos ecológicos? ¿La promesa de Imma Mayol de crear una central de biomasa en el 2008? (la transformación de residuos en energía térmica y eléctrica) ¿O el traslado al Fórum del parque de atracciones del Tibidabo que promete Portabella, de ERC?

Los programas electorales vuelven a quedar reducidos a cuatro ofertas. Algunos han sido calcados, como sucedió con el PSOE canario que, en un momento de intertextualización, se le coló el programa de Ciutadans.

El posible votante pasa de leer los programas. Desconfía. Y los políticos van directos a condensar, en 20 ó 30 segundos, impactos verbales, la mayoría de veces exentos de sustancia, para poder salir en los informativos de televisión que son los que más les interesan.

En vistas de que al 75% de la población no le interesa la información política, según el CSIC, habrá que ver cómo los ciudadanos asimilan las propuestas que ofrece Second Life, ese juego de Internet al que se han enganchado millones de internautas en todo el mundo y al que se ha apuntado Gaspar Llamazares. El líder de IU ya tiene un doble que ha empezado a hacer campaña a través de Internet. Le ha seguido la candidata del PP a la presidencia de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal.

Second Life ofrece la posibilidad de reinventar nuestra vida.Habrá que ver qué vida y campaña se inventan los políticos.

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