En el periódico LA NUEVA ESPAÑA del pasado día 6 apareció en la sección de Sociedad y cultura la idea de que la Universidad de Oviedo necesita tres carreras prioritarias, como son: Comunicación Audiovisual, Arquitectura y Traducción e Interpretación. Esto parece que lo dice el rector de la Universidad asturiana, se supone que después de haber mandado hacer un estudio de mercado.
Personalmente, no creo que esto haya sido así. Es decir, que se digan estas cosas después de hacer un estudio del contexto en el que, supuestamente, se van a implantar estas nuevas titulaciones. Se habla así por la experiencia que uno tiene al dialogar con gentes de otros lugares y al darse cuenta de que en cualquier institución faltan siempre especialidades y hay huecos que cubrir. Pero, por poner otros ejemplos de lo que no se imparte en la Universidad asturiana, se podrían mencionar las carreras de Farmacia, Bellas Artes, Agronomía, Veterinaria, etcétera.
Pero, en estos momentos, de tensión universitaria generalizada y de construcción de un futuro en el espacio europeo de la educación superior, es mejor hacer averiguaciones muy estudiadas antes de mencionar posibilidades que, si bien hace algún tiempo podrían haber sido objetivos claros para cualquier institución de Enseñanza Superior, hoy no parecen serlo en el contexto de la Universidad española.
Voy a tratar de reflexionar sobre la que, por profesión, es la que más conozco: la titulación de Traducción e Interpretación. Es una titulación que, en principio y generalmente, se realiza en España a un nivel de diplomatura, pensando que se trata de una especialización que se puede hacer en tres años. Posee un rango menor y se la considera como un instrumento útil pues, como sabe todo el mundo, «traducir, para alguien que sepa un idioma, es fácil, y aprender un idioma o dos es sencillo, por eso en España todos sabemos dos o tres idiomas y no nos pasamos toda la vida para aprender a decir en inglés cómo nos llamamos o en qué año hemos nacido».
Su prestigio es bastante relativo, pues ni siquiera la Agencia de Evaluación Nacional considera que una traducción de un autor extranjero, en muchos casos con introducción sobre su vida, contexto histórico y con notas al texto para explicarla correctamente, vale como producto evaluable en la carrera investigadora de un docente universitario. Además, parece que no se conoce que ser traductor es una cosa, y ser intérprete, otra. Que interpretar exige unas características personales concretas, como la de poseer la capacidad para hablar rápido y, cada día más, la de ser bilingüe en un idioma extranjero. Exige docentes formados profesionalmente en la interpretación, a los que habría que pagar debidamente para que trabajasen en esta Universidad, pues, no sé si se sabe, un intérprete trabaja con mucha tensión, no más de un número determinado de horas seguidas al día, su vida personal se ve afectada por su trabajo (es la profesión con más divorcios) y cobran como un buen piloto de una buena compañía de aviación.
Pero la pregunta primera a realizar sería: ¿En Asturias es necesario un departamento o Escuela de Traductores e Intérpretes? ¿Qué empresas necesitan a un traductor? Pues, ¿cuántas empresas asturianas tienen una unidad de «marketing» o de exportación que deba realizarse en inglés, alemán o francés? ¿Qué empresarios asturianos necesitan traducciones de las leyes de comercio y de las de las aduanas de un país extranjero? ¿Qué empresarios asturianos necesitan viajar con un intérprete a un lugar donde se hable un idioma extranjero para vender sus productos? ¿Cuántos graduados en Traducción e Interpretación asimilarían las empresas e instituciones en Asturias? ¿La Fundación Príncipe de Asturias contrataría a intérpretes asturianos de forma permanente para recibir a sus premiados y para gestionar sus premios? ¿Quién más lo haría? ¿Sería rentable una carrera así en la Universidad de Oviedo?
En cuanto a la licenciatura en Comunicación Audiovisual, ya es una carrera que hay en otras muchas universidades cercanas a la asturiana. Entre ellas estarían las de Santiago de Compostela, La Coruña y Vigo, las de Burgos y Salamanca o las universidades Complutense, Carlos III y Rey Juan Carlos, en Madrid. Es decir, una carrera extendida ya por todo el Estado español, donde nos llevan años de experiencia. Además, la televisión asturiana, ¿a cuántos licenciados absorbería? ¿Hay empresas asturianas de comunicación para absorber a licenciados en Comunicación Audiovisual? ¿Cuántas?
La licenciatura en Arquitectura es más elitista y posiblemente tendríamos que competir en Asturias con escuelas que llevan también muchos años funcionando y que están cercanas, como la de La Coruña, la de Valladolid, Alcalá de Henares o la de Madrid. En estos momentos existen 15 escuelas de Arquitectura del Estado y 9 privadas, es decir, 24 escuelas en total. ¿No parecen suficientes?
Creo que el método de implantación de titulaciones tiene que ser diferente. Pienso que Asturias necesita un estudio de prospectiva de futuro en la Educación Superior y la implantación de un área diferenciadora de conocimiento que generase y ayudase a la creación de innovación en el ámbito industrial y económico, ver lo que no hay en otras universidades o lo que hay en poca medida y estudiar si es posible su implantación en la Universidad asturiana.
Pero, para que no digan que todo es hablar por hablar, voy a poner un ejemplo, dentro de lo que sería un camino para las Humanidades dentro de una Universidad como la asturiana, en la que hay buenas escuelas de ingenieros y buenos departamentos de lingüística. La nueva carrera y campo de actuación docente e investigador innovador sería la Ingeniería Lingüística, que ya está funcionando, sin salirnos de la Unión Europea, en universidades como la de Manchester, en Inglaterra; Marburg, en Alemania; Turín, en Italia; Twente, en Holanda; Clermont-Ferrand, en Francia; una sección de la UNED, en España; algo en la Carlos III, de Madrid, y en la de Tarragona, en Cataluña, en la Academia de Ciencias Polaca y en Centro Nacional de la Investigación Científica francés (CNRS). Además, la carrera y su campo de investigación cuentan con la colaboración de instituciones y empresas europeas que participan en diferentes proyectos, como la UNESCO, que se apoya en empresas privadas como la LOM, ISO/IEC, JTC1/SC36, ISSS, TEK, CiteSeer, EEMCS, Portal, etcétera.
La Ingeniería Lingüística hace uso de los lenguajes para desarrollar los sistemas para el proceso de información inteligente que puede reconocer, entender y reproducir el lenguaje humano en formas distintas. Además, la Ingeniería Lingüística es la que adapta la tecnología a la comunicación humana. Esto nos conduce a una serie de aplicaciones que superarían, con mucho, la carrera de Traducción e Interpretación. Es decir, se formarían graduados con el nivel necesario para utilizar el conocimiento del lenguaje para desarrollar sistemas capaces de reconocer la palabra, la escritura, entender un texto y traducirlo en varios idiomas, generando al mismo tiempo conocimiento para recibir y utilizar de varias maneras el texto oral y el impreso.
Una formación de este tipo crearía empresa, aunque en principio estuviese formada por los nuevos graduados, puesto que sus conocimientos se podrían plasmar en sistemas automáticos de traducción, diccionarios, herramientas para formar bases de datos multilingües, coexistencia de idiomas para la confrontación de ideas y aun de conceptos, culturas y análisis de situaciones. Entraría en el mundo de la traducción, el de producción de las herramientas y dispositivos para el estudio amplio del lenguaje en todas sus aplicaciones, desde la terapéutica sobre la información acústica, las afasias, la dislexia, la anosognosia, hasta todo el ámbito de una enfermedad como el párkinson. El mundo editorial para la edición de todo tipo de artilugios para el conocimiento y la experimentación sobre el lenguaje y todas sus percepciones se beneficiaría de forma amplia con los programas lematizadores, anotadores, analizadores sintácticos y los sistemas de búsqueda que pudiesen surgir de la investigación en Ingeniería Lingüística.
Entraríamos así en lo que se ha denominado industria de la cultura en una Universidad y comunidad autónoma que, como la asturiana, puede, por historia y por tradición, mezclar los dos términos, el de la industria y el de la cultura. También en la idea innovadora de la interdisciplinariedad a un alto nivel, pues en la Ingeniería Lingüística habría que contar, por lo menos, con las Humanidades, las Ciencias Sociales, la Filosofía, la Ingeniería Informática, las tecnologías de la información y la inteligencia artificial. Además, se tendría como primer objetivo la perspectiva de mejorar la Administración pública y la gestión privada, desarrollando investigación sobre la funcionalidad del lenguaje como instrumento de diálogo específico, tecnológico, productivo y de claro impacto en la innovación de las instituciones y empresas que han de relacionarse con la localización y la capacidad de uso en la web; con la interacción entre el ser humano y las nuevas máquinas de tecnología punta, con contenidos multilinguales, nuevos diseños de gran calidad y formas nuevas de evaluación de todo lo que se realiza.
La posibilidad de superar en la Universidad de Oviedo lo que ya existe en otras instituciones de Enseñanza Superior, aprovechando todas sus posibilidades de futuro que puedan ser explicadas por expertos que conozcan sus campos, sería una forma de poder introducir más competitividad en la Universidad asturiana. Dentro de ella siempre habrá agujeros que tapar y tuberías que arreglar, pero, como si se tratase de una vieja casona asturiana de 400 años, está hecha de piedra y actualmente se encuentra en condiciones ideales para construir un futuro europeo digno del Principado de Asturias.
¡Ah! Y yo pondría la carreras de Bellas Artes (solamente hay 13 universidades del Estado que la ofrecen) en vez de Comunicación Audiovisual, y la de Farmacia (solamente hay 10 universidades estatales que la ofrecen), y no la de Arquitectura. Y la verdad es que podría decir por qué razones lo haría.
José Luis Caramés Lage es profesor de la Universidad de Oviedo.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados