EL consorcio que gestiona el Circuit de Catalunya se aseguró ayer hasta el 2016 la celebración de una prueba de F-1 en Montmeló, sin duda, uno de los acontecimientos deportivos y ciudadanos más importantes que se celebran en Catalunya. Se disipa así cualquier duda sobre el efecto que podría tener para Montmeló el reciente acuerdo suscrito por las autoridades de Valencia con Bernie Ecclestone, mediante el cual el propietario del circo automovilístico garantizaba también allí una prueba de F-1. Tanto para los aficionados a este tipo de competiciones como para los que simplemente desean que haya el mayor número de acontecimientos posibles para revalorizar la marca Barcelona es una buena noticia. Sobre todo, porque la capital catalana ha fallado a la hora de atraer alguno de los grandes acontecimientos deportivos, como la Copa del América que se celebra en Valencia o el Mundial de Atletismo del 2013, que se acabó llevando Moscú. Y ha estado timorata al no conservar la fiesta aérea de la Red Bull Air Race, que se celebró hace ahora justamente un año en las playas olímpicas y que concentró a un millón de personas. Es cierto que tras los Juegos Olímpicos el nombre de Barcelona tiene ya una dimensión muy importante y está entre las ciudades preferidas por los turistas. Pero éste es un terreno en el que no hay que desfallecer. Atraer y conservar, porque los demás están muy despiertos.