SEÑALES DE HUMO
Puede que tras las elecciones el tripartito maniobre para echar a CiU y PP del máximo número de gobiernos municipales
Ha comenzado a andar la campaña de las elecciones municipales con un entusiasmo digamos que francamente moderado, en parte por la naturaleza misma de los comicios, pues no se trata en puridad de unos comicios, sino de muchos, casi mil en Cataluña, y porque el tono político catalán es el que es. Distinto parece lo que ocurre, por ejemplo, en el País Valenciano, donde el amiguete de la familia Aznar, Bernie Ecclestone -un tipo que recorre el globo disfrazado de Andy Warhol- ha montado el lío a raíz de un futuro gran premio de Fórmula 1. No debemos perder, sin embargo, la esperanza de divertirnos también nosotros y hay que confiar que Maragall guarde alguna traca de las suyas para antes de que se abran las urnas.
Decía que las municipales son muchas elecciones a la vez. Cada pueblo y cada ciudad es un mundo. Por consiguiente, resulta bastante confusionario leer el 27 de mayo como si de unas primarias de otra cosa se tratara. Puesto que cada sitio es diferente, abundan todo tipo de combinaciones y pactos. Desde lugares donde gobierna CiU con ERC a sitios donde el PSC está aliada con el PP, etcétera.Algo a observar tras los resultados es si los partidos de izquierda maniobran para imponer la fórmula tripartita en tantos ayuntamientos como puedan o si, por el contrario, conceden cierta autonomía a sus representantes locales para negociar y cerrar acuerdos.
Pero primero llegará la interpretación de lo sucedido, y ya se sabe: cuando un político opina en público siempre es propaganda.No obstante, nosotros debemos esforzarnos en ser rigurosos. En el cómputo general parece lógico que CiU pierda cuota. Y no tanto por los alcaldes que, gracias a ciertas promesas a la vez concretas y ambiguas, se han pasado al PSC, sino porque sus rivales se presentaran, con su marca o con marca blanca, en muchas más localidades que en el pasado. Y la federación nacionalista no puede aumentar el número de listas, pues hace tiempo que concurre en casi todos los municipios. Por tanto, conviene un análisis más afinado si se aspira a identificar las tendencias de fondo, algo que pasa, como siempre, por saber comparar nísperos con nísperos y coles de Bruselas con coles de Bruselas. Escrutar con paciencia, pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, para cosechar conclusiones plausibles y útiles.
Encerradas a cal y canto, ese escrutinio pormenorizado es el que van a llevar a cabo las cúpulas de los partidos en sus salas de mapas. En el PSC para chequearse tras la debacle del Día de Todos los Santos; CiU para otear el futuro encaramada a la esperanza de desalojar al tripartito de la Generalitat, aunque para ello haya que pasar -otra vez- por el sofá ondulante y traicionero de ZP. En la casa popular, Fernández Díaz, García Albiol, Piqué y 'tota la colla' se han arrojado a una campaña antipática y con un par, pero que seguramente funcionará. Se han dicho que puede que la inmigración sea un problema en general, pero que para el PP en particular va a ser el chollo de la temporada.Y se han puesto a mojar pan. Veremos. Lo malo es que parece como que Fernández Díaz, correoso y que es verdad que ha mejorado con los años, se ha creído que se parece a Sarkozy, 'el pequeño Napoleón'. Viene a ser más o menos como si Hereu estuviera convencido de ser Churchill reencarnado o que Trias se mirara en el espejo y reconociera allí al mismísimo Adenauer.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados