PERSONAJE DE LA SEMANA

En el circo que tiene Joan Saura (Barcelona, 1950) en el Departament d'Interior ya no caben más enanos. A estas alturas, ya los hay para todos los gustos. Mossos d'Esquadra que maltratan a detenidos, brotes de tuberculosis en comisaría, un policía que mata de cinco disparos a un perturbado incontrolable -sobre todo por falta de pericia policial-, cursos a dueños de discotecas impartidos por los encargados de sancionar y vigilar estos locales y, el penúltimo en crecer, ha sido el caso de un policía que se burla de un arrestado negro imitando la danza de la lluvia frente a él.

Haga lo que haga, le caen palos. Si filma en la comisaría los malos tratos y hace público que aparta a los agentes, mal; si investiga vejaciones sin explicarlo, peor. Cualquier decisión es criticada por sistema, aunque a su favor hay que decir que por lo menos está buscando sus manzanas podridas.

Joan Saura sabía que aceptar esta cartera lo situaría en el ojo del huracán, pero no esperaba tanta hostilidad a su alerededor.

No hay duda de que el asunto que más le escuece es el de Núria Pòrtulas, que lleva más de tres meses encarcelada por orden de la Audiencia Nacional por terrorismo. Saura, que ha recibido críticas por este caso, incluso desde su propio partido -aunque no lo admita-, ha intentado lanzar balones fuera argumentado que son los tribunales de Madrid los que han decidido acusarla de estar preparando atentados. Sin embargo, la verdad es que el arresto se llevó a cabo a petición de los Mossos, que han elaborado diversos informes en los que se asegura que la joven estaba en disposición de cometer actos terroristas. Más allá de que cualquier ciudadano podría ser asociado a esta imputación, los argumentos policiales están cojos de pruebas y únicamente se basan en indicios. Y es que desde algunos sectores de Interior se cree que parte de la Policía catalana -contraria a la gestión de Saura- le está haciendo la cama.

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