Tras la pegada de carteles, llega la bendición del CIS, anticipando los resultados de las elecciones mediante una encuesta de 1.197 entrevistas, que deja las cosas bastante parecidas a como estaban. En la Junta General del Principado los socialistas pierden un escaño (21), el PP repite (19), e IU (5) gana el escaño que pierde el PSOE. Como en Asturias hemos aprendido recientemente a hacer coaliciones, funciona el principio de los vasos comunicantes para gobernar: la izquierda plural mantendría los 26 diputados que tiene en la actualidad, pero con el baile de un escaño del grupo mayoritario al minoritario.

Para la gente que le guste conocer con más exactitud las tendencias apuntadas en el sondeo, las cosas son un poco más complejas. Veamos. En Asturias, dada la pérdida de población en las alas, a la circunscripción occidental le corresponde un escaño menos que en los anteriores comicios, de modo que con los mismos votos de las últimas elecciones al PSOE le corresponderían 21 diputados en la Junta (22 tuvo en el pasado mandato), el PP obtendría 20 escaños (tenía 19) e IU tendría cuatro (sin variación). Pues bien, según el sondeo del CIS, los socialistas mantendrían la misma cantidad, e IU ganaría un diputado a costa del PP. Si la primera lectura de la encuesta permite a la izquierda gobernar, una segunda interpretación, más rigurosa, supone una inyección de optimismo para la coalición que está en el poder, porque la única fuerza que pierde algún escaño sería el PP.

Claro está que estas conclusiones se derivan de una encuesta del CIS de 1.197 entrevistas, publicada el mismo día que empieza la campaña electoral. Un organismo oficial cantando resultados electorales en el mes menos inocente del calendario. No dudo de la seriedad de los estudios del CIS, pero creo que sus resultados tienen menos interferencias políticas cuando se publican en épocas distantes de las elecciones. Por otra parte, los errores de pronóstico en los sondeos sobre proyección de voto son moneda común en España durante los últimos tiempos. Ni una encuesta anunció que Zapatero ganaba las elecciones, y casi nadie esperaba que el presidente Areces perdiera la mayoría absoluta en el segundo mandato.

El problema de las encuestas electorales es que el acierto o el error de los resultados se comprueba a posteriori, pero desde el mismo momento en que se publican empiezan a tener influencia en la opinión pública. Por ejemplo, es distinto para el votante de izquierda contemplar a una IU declinante, como estaba hace unos años, a saber por la vía demoscópica que ha inflexionado la tendencia, y que puede tener cinco diputados. Con las preferencias de los electores por los partidos ocurre lo mismo que con los gustos de los clientes por los bares: nadie entra a consumir a un local al que no afluye gente. Más allá de la alegría o el desánimo que cause la encuesta del CIS en los políticos, está el hecho de que modifica la estrategia electoral de los partidos.

En el caso del PP le obliga a forzar el gesto, tanto a la hora de criticar a la izquierda, como al hacer promesas electorales. Se puede decir que ese es el rol de todo grupo en la oposición, pero la cosa es más evidente cuando el opositor tiene encima encuestas adversas. Ovidio Sánchez tiene que confrontar más duramente con el presidente Areces y esmerarse en ofrecer un modelo distinto de gestión del territorio. El líder del PP tendrá que optar entre las propuestas socializantes de integrar al Hospital de Jove en la red pública o predicar las bondades de la medicina concertada. El clásico dilema que paraliza a la derecha asturiana: ser conservador de izquierdas (echar más carbón a la caldera de la Administración Pública) o nadar en las aguas procelosas del liberalismo. Se puede apostar por ser más socialista que Areces, pero es más fácil optar por ser más liberal. A lo largo del fin de semana tiene que escoger camino Ovidio ante la encrucijada.

El CIS también obliga al PSOE a reubicar su estrategia, porque debe prestar más atención al electorado que queda a su izquierda. Tras meter a IU en el Gobierno, con la intención de fagocitarla, se encuentran con que le ha dado vitaminas. El giro a la derecha en la UE, apreciable en Alemania o Francia, encuentra su contrapunto en Asturias con el desplazamiento del voto a la izquierda. Hace cuatro años no pensaban los socialistas que tendrían que afrontar la siguiente campaña electoral compitiendo en ambos flancos. En cuanto a IU, el sondeo del CIS le anima a mantener fijo el timón para llegar a buen puerto.