CUANDO estamos en el umbral de la campaña electoral toca constatar que el periodo preliminar, marcado por los anuncios políticos en las vallas publicitarias y el reparto de folletos por la calle, estuvo dominado por dos rasgos: las ofertas de primavera para el ciudadano (todo más barato, desde los libros hasta los impuestos) y los mensajes de fondo de Izquierda Unida, centrados en los asuntos que le sirven para marcar distancias con el PSOE, como son la construcción del embalse de Caleao y la oficialidad de la llingua.

El protagonismo de IU no constituye una sorpresa porque durante todo el mandato jugó un papel muy superior al que le otorgaban los votos, con el consejero Francisco Javier García Valledor convertido en vicepresidente 'in pectore' del Gobierno regional y con las 15.000 viviendas y el salario social como medidas estrellas del Gobierno de Areces.

En la precampaña, pese a la herida causada por la crisis con los concejales de Oviedo (Roberto Sánchez 'Rivi y Celso Miranda), se han hecho con el debate por el método de decir que van a introducir cláusulas de obligado cumplimiento en un nuevo pacto con el PSOE.

En los sondeos previos a las elecciones, la suma del Partido Socialista y del Partido Popular supera los cuarenta diputados, pero IU, con menos escaños que los dedos de una mano, espera condicionar el curso de los acontecimientos obligando al Principado a redactar los expedientes administrativos en formato bilingüe y paralizando la presa de Caleao, como exige el inmovilismo regional.

Jesús Iglesias, el candidato de Izquierda Unida para presidir el Principado, dice que ahora es el momento de marcar las preferencias de cada partido, pero no creo que se pueda divisar el futuro sin entender lo que ha sucedido hasta ahora.

Tras cuatro años de gobernar juntos, IU tiene muy pocas posibilidades de torcer los planes de un hipotético gobierno presidido por Álvarez Areces, a no ser que dé un salto espectacular en escaños.

Al PSOE no le conviene mantener largos debates durante la campaña con IU, porque su problema estará en los caladeros del voto del centro, con todos esos asturianos que ven con disgusto las concesiones hechas a los catalanes. Ese grupo puede darle la mayoría a Ovidio Sánchez. Hacer de la llingua el tema estrella de la campaña es un lujo en una región con tantos problemas pendientes.