La entidad cultural apuesta por un frente común que abogue también por cambiar la Constitución

Si es necesario, volver a empezar. Omnium Cultural reclamó ayer a las fuerzas políticas catalanas que inicien una nueva reforma estatutaria si la que aprobó el referéndum del 18 de junio acaba recortada por el Tribunal Constitucional. De hecho, su presidente, Jordi Porta, instó a iniciar las modificaciones por la Constitución para no convertirla en una «prisión de pueblos».

Ni Jordi Porta ni Isidor Marí utilizaron ayer la palabra independencia, que sí hicieron suya las 700 personas que llenaban el auditorio Winterthur de L'Illa Diagonal cuando ya habían concluido los parlamentos y las notas de Els Segadors. Pero, pese al desuso directo, ambos se aproximaron bastante al concepto -o lo sobrepasaron- mediante diferentes fórmulas durante un acto convocado para denunciar la delicada situación de la reforma bajo un título de reafirmación nacional: Nosaltres Decidim: Dignitat Nacional.

Marí, miembro de la junta directiva de Omnium Cultural, opinó que Cataluña requiere de «un Estado como el que necesita cualquier pueblo libre del mundo, que asegure inequívocamente la supremacía de la lengua y la cultura catalanas en su territorio».

«La sociedad catalana en el contexto de la mundialización necesita, pronto y sin falta, un Estado inequívocamente favorable», recalcó Marí, antes de citar la famosa Oda a España del poeta Joan Maragall, abuelo del ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall, quien ahora «reconoce que la España plural es pura ficción».

Hubo referencias a Escocia y Gran Bretaña como ejemplo y descalificaciones para España por su «bajo nivel democrático», como aseguró Marí.

Jordi Porta, más contenido, optó por recuperar la moción aprobada por el Parlament en 2005 y aseguró que si el Estatut aprobado por el Parlament no pasa el trámite del Tribunal Constitucional (TC) y no se respeta una realidad «plurinacional, pluricultural y plurilingüe, no podremos sentir como propio el Estado español».

Pero el fondo de la cuestión radicaba ayer en remarcar la necesidad de crear un frente común que debe ser comandado desde «las bases», después de haber constatado el «uso partidista» que hicieron todas las formaciones políticas durante los tres años que duró el trámite. Porta lamentó «la fragmentación interna» protagonizada por los cuatro partidos que acudieron a las autonómicas de 2003 con un programa electoral basado en la revisión estatutaria, pero también cargó culpas a la sociedad.

El presidente de Omnium aseguró que «no se ha rendibilizado el esfuerzo realizado» y apostó por crear un frente fuerte, que aglutine partidos y entidades económicas, sociales y culturales para conseguir una fuerza que la caza de «rendimientos electorales» impidió conseguir el año pasado, cuando se decidía el texto final.

Porta preguntó «cuál habría sido el resultado si el 89% de la representación parlamentaria -los cuatro partidos que apoyaban la reforma- hubiera ido unida a la negociación con Madrid». Como fruto de esa actuación, el maximo responsable de la asociación denunció la invasión de competencias sufridas por la Generalitat en materia de educación y de política social.

En clara alusión a CiU y ERC, Porta indicó que «lamentamos aún más» esta falta de unidad de acción catalana sabiendo que «los objetivos finales de algunas fuerzas políticas que ahora están enfrentadas coinciden, aunque haya divergencias» entre ellas.

Marí también tuvo referencias directas para otros políticos.Una para el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, cuando lanzó al auditorio que «aún queda algún político catalán con vocación de ministro que imagina que el milagro de este entendimiento (entre Cataluña y España) es posible».

«Si existe la España plural e igualitaria, ya sería hora que se manifestara. Y si no existe y no hay nadie capaz de edificarla, ¿de qué nos sirve esperarla indefinidamente?», se preguntó Marí, que también denunció presiones del «ultraespañolismo rancio» para desacreditar el catalanismo.

Porta aseguró que «la crisis política de hoy ha de ser el punto de partida de un proyecto nacional renovado», aunque destacó toda la «legitimidad democrática» del Estatut que aprobaron los catalanes durante el referéndum que se celebró en junio pasado.

Aplausos a dos velocidades

Sólo el conseller Tresserras acude al acto, al que sí asistió Artur Mas y los candidatos Trias y Portabella

BARCELONA.- Había más ex consellers que consellers. El Govern se borró de un acto al que sólo acudió un miembro del Executiu, Joan Manuel Tresserras, todo un independiente (fichado por ERC) en un Govern tricolor. Pese a que Omnium hablaba ayer de lo que vaticinaba ERC, ni Josep Lluís Carod-Rovira ni Joan Puigcercòs ni Josep Huguet quisieron dejar su huella (sí algunos colaboradores muy próximos) en un acto de reafirmación en el que la asociación cultural leyó parcialmente la cartilla a los partidos políticos por su papel en el debate estatutario.

Si no estaban los pesos pesados de ERC, menos se podía esperar que asistieran los de ICV o del PSC, cuyas tesis están más alejadas a las que promueve Omnium Cultural. Los ecosocialistas estaban representados por su portavoz Dolors Camats, y los socialistas, por la ex consellera Caterina Mieras y por el diputado Josep Maria Balcells. Ni tan sólo la carrera electoral por las municipales que está a punto de abrirse empujó a algunos candidatos por Barcelona a presenciar el acto. De ese grupo sólo se salvaron Xavier Trias (CiU) y Jordi Portabella (ERC), quienes parecían compartir algún comentario malicioso, mientras el republicano dirigía la mirada hacia su víctima. Los dos candidatos, que niegan que haya acuerdo postelectoral para echar a Jordi Hereu, se sentaron juntos en el auditorio.

Lo mismo que ocurrió con Tresserras y el presidente de CiU, Artur Mas, quien tuvo que aguantar las reiteradas referencias a las traiciones de los partidos que acordaron un mismo texto en septiembre de 2005 en el Parlament y que después tomaron caminos divergentes con la intención de dar golpes de efecto mediáticos con vistas a las elecciones posteriores. Incluso tuvo que escuchar también alguna referencia no precisamente laudatoria dirigida a su número dos, Josep Antoni Duran Lleida.

El 'pinyol' de CiU

Quizás por todo ello, las manos de Tresserras y de Mas no pudieron coincidir nunca en velocidad cuando tocaba aplaudir los discursos de los dos ponentes. El conseller, acelerado; Mas, pausado. Sí coincidieron cuando los cánticos de independència que concluyeron el acto se hicieron fuertes en la sala: Ninguno de los dos los repitió, aunque todas las miradas de la audiencia cercana caía sobre ellos.

El sucesor de Pujol al frente de CiU no debió ser la única persona que se sintió aludida por los discursos de los dos ponentes.Algunas filas por detrás del presidente del partido se sentaban los miembros del pinyol de Mas David Madí y Quico Homs. Y, distribuidas por la sala, las ex conselleras de épocas convergentes Irene Rigau y Carme Laura Gil. 3 a 1 a favor de gobiernos del pasado.

Más allá de la plana política, se pudo ver en la sala a Miquel Calzada Mikimoto y Salvador Cardús, que también tuvieron tiempo para departir antes de que los 700 asistentes al acto abandonaran las conversaciones para centrarse en los discursos y rendir cierto homenaje a la aparición en la pantalla de los nombres Illes Balears y País Valencià.

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