A FONDO
Lo que contó ayer Manuel Conthe en la toma de posesión de su sucesor al frente de la CNMV (Julio Segura) deja en una posición más que comprometida al Gobierno.
A saber: el documento que ponía de manifiesto presuntas irregularidades por parte de Francisco González en la venta de la sociedad FG Valores al banco Merrill Lynch fue proporcionado al vicepresidente de la CNMV (Carlos Arenillas) directamente por el director de la Oficina Económica de La Moncloa, Miguel Sebastián.
La gravedad de lo sucedido adquiere su verdadera dimensión si se tiene en cuenta que la maniobra no se enmarcaba sólo en el contexto de una torticera venganza (Sebastián fue destituido de su puesto al frente del Servicio de Estudios del BBVA por González tras conocer que aquél había elaborado el programa del PSOE sobre política fiscal), sino en el intento por parte del Gobierno de hacerse con el control del segundo banco del país utilizando como ariete la constructora Sacyr.
Hay que recordar que el presidente de dicha empresa, Luis del Rivero (acompañado del director financiero, Vicente Benedito), acudió a La Moncloa para buscar el plácet de Sebastián a la conocida entonces como operación Servilleta.
Era el 24 de noviembre de 2004. Dos días antes, Del Rivero le había dicho al consejero delegado del BBVA, Ignacio Goirigolzarri: «Nos vamos a cargar a FG con tu apoyo o sin él». Y no sólo se refería a que Sacyr tenía opciones sobre poco más del 3% del capital del banco, sino a unos dossiers que habían sido elaborados en su día (la sombra de la venganza apunta al ex presidente del BBVA Emilio Ybarra) contra González.
Según parece, esos dossiers, entre los que estaban las cartas que se cruzaron en 1996 el presidente de Merrill Lynch en España, Claudio Aguirre, y el propietario de FG Valores, recalaron en La Moncloa. Es decir, en la Oficina dirigida por Sebastián.
La secuencia temporal de los hechos es relevante. En plena batalla por el control del BBVA, el día 15 de enero de 2005, sábado, Carlos Arenillas le dijo en su domicilio a Conthe que en La Moncloa le habían dado esa documentación contra FG y que había que hacer algo.
Pero claro, el presidente de la CNMV no estaba en el ajo y puso pegas: «¿Y la denuncia?» Y ahí entró la cadena Ser, dispuesta a jugar su papel como instrumento del Gobierno en una operación cuando menos irregular: el día 17 uno de sus periodistas se presentó con el papel en la sede de la CNMV.
Cinco días después, Conthe archivó el caso ante la falta de pruebas. Pero la maquinaria para hacerse con el BBVA estaba ya en marcha y no se podía parar. El día 24 de enero, la Fiscalía Anticorrupción, de oficio, abrió otra investigación contra González.
¿Por qué tantas prisas? El 26 de febrero, el BBVA tenía convocada su junta de accionistas y en ella estaba previsto someter a votación la renovación del puesto de FG como consejero.
¿Qué mejor arma que un escándalo público, bajo la batuta de la Fiscalía General del Estado, para tumbar el único obstáculo que impedía a Sacyr, con su magro 3%, hacerse con el mando del BBVA?
Conthe no ha hecho más que apuntar a una de las cucarachas que pululan por el entorno de Sebastián/Arenillas. Pero, ya se sabe, «cuando se ve una, a lo mejor no está sola».
casimiro.g.abadillo@el-mundo.es
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