EL APUNTE
No es por llevar la contraria, pero Martínez Fraile hubiera sido un excelente delegado de Cataluña en Madrid. Tiene ese saber madrileño que tanto gusta en el centro. El problema es que después de sus alocadas declaraciones sobre el estado mental de Pasqual Maragall, su consistencia en el Govern se ha derretido. Ha pecado del mismo mal que más de una ocasión le ha provocado una mala pasada al ex president. La única diferencia es que en todo el historial declarativo de Maragall no he encontrado un insulto de tanta envergadura. Por lo tanto, la polémica corrosiva mantiene el grifo abierto en el PSC. José Montilla ha hecho bien aceptando la dimisión, imagino que forzada, pero el quiste mantiene su dureza y textura. El presidente del PSC sigue siendo un lastre para el socialismo catalán. Es cierto que en casi todas su declaraciones Maragall tiene razón, pero es poco honesto para sus compañeros de partido observar un espectáculo pleno de maragalladas. No creo que el desgaste político se visualice en las municipales.Pero esa relajación política a la que aspira Montilla está lejos de lograrse, aunque sueñe con ella.
alex.salmon@elmundo.es
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