Arrendar un local comercial en las mejores zonas de Badalona, Granollers o l´Hospitalet de Llobregat puede costar un alquiler similar al que se paga en los ejes de segunda línea de la ciudad de Barcelona, como algunas zonas del Eixample Dret o Sagrada Família, según los datos de la consultora Jordà & Guasch. "Cada ciudad consolida su pequeño eje comercial y las grandes marcas, que comienzan a ver saturada Barcelona, están apostando por abrir nuevas localizaciones", señala Esther Puig, directora de locales comerciales de la inmobiliaria. "El comercio tira fuerte en toda la corona metropolitana de Barcelona, y también en las ciudades de la costa con interés turístico y en las capitales de comarca", señala Xavier Coll, secretario adjunto de la Confederació Catalana de Comerç, "y si el comercio es potente, detrás viene un mercado inmobiliario activo".

Los datos de la consultora señalan que los alquileres máximos fuera de Barcelona se encuentran en l´Hospitalet de Llobregat (en la zona del mercado de Collblanc) y en Badalona, en la calle del Mar, donde se alcanzan los 45 euros/ metro cuadrado/ mes, y en la Rambla de Sabadell, con alquileres máximos de 40 euros. Otras de las ubicaciones estrella de los aledaños de Barcelona son la Rambla de Egara de Terrassa y la zona de la Porxada de Granollers (35 euros de precio máximo), así como la avenida Catalunya de Cerdanyola (30 euros). En Mataró (La Riera), Cornellà (calle de la Miranda) o Esplugues de Llobregat (el entorno del Ayuntamiento) los alquileres máximos alcanzan los 20 euros.

Según Esther Puig, "fuera de Barcelona las zonas prime se caracterizan porque son tramos muy limitados de algunas calles, a menudo en los centros históricos, y a pocos metros el comercio es ya de proximidad". Estas zonas, además, están beneficiándose de la expansión de las grandes cadenas y también de franquicias de marcas conocidas. "Firmas como Mango, Calzedonia, Sfera o las enseñas de Inditex actúan como motor de una zona cuando se instalan en ella: atraen a un buen flujo de compradores y aumentan su atractivo comercial".

El mayor impacto que sufre el mercado de locales en las ciudades medianas procede de la apertura de centros comerciales, señala Esther Puig, y en él influye mucho la facilidad de acceso y aparcamiento, la amplitud de la nueva oferta y la presencia de establecimientos de ocio y espacios de diversión para niños. "Por ejemplo, la Ciutat del Bàsquet o el centro Gran Via II han afectado mucho a los locales de Badalona y l´Hospitalet", señala.

El responsable de la CCC señala que en las ciudades medianas se mantiene un comercio autóctono "moderno, competitivo y agresivo" que satisface bien la demanda local. "Barcelona tira mucho, igual que las capitales provinciales, pero en general la gente se queda a comprar en su localidad". Sectores como los de moda, equipamiento de la persona, ocio y cultura son los más pujantes y atraen a la zona a las grandes cadenas de moda.

Esteve Canteria, un empresario del sector y ex presidente del Agrupament de Botiguers de Catalunya, señala que "prácticamente cada ciudad mediana tiene una zona comercial buena, en cambio el resto de su casco urbano sufre un proceso de desertización, similar al que se vive en Barcelona". A su juicio, esa concentración se ve impulsada porque los ayuntamientos centran sus actuaciones urbanísticas en la calle o plaza mayor y sus aledaños. Por eso "el mejor apoyo al sector que puede pedirse a la administración local es una actuación urbanística decidida, desde hacer calles peatonales hasta potenciar el transporte público o privado". Cantería confirma que a las calles con más gancho comercial "están empezando a llegar las grandes enseñas, del grupo Inditex a otras franquicias, porque los alquileres han subido mucho y hacen que los comerciantes locales no puedan afrontar el coste de abrir allí".

En cambio, la subida de estos mercados enriquece a los comerciantes ya instalados, tanto si son propietarios del local como si lo ocupan en alquiler. "Muchos pequeños comerciantes - reconoce- están esperando que llegue una gran cadena y les pague un buen traspaso o les compre el local".

El mercado inmobiliario, explica Cantería, reproduce los problemas que sufre el comercio. "El pequeño empresario no puede optar a las mejores ubicaciones porque no puede ya competir comercialmente con las grandes cadenas que compran directamente en China o Turquía, le cargan un buen margen y venden a unos precios que son los que el pequeño comercio logra de sus proveedores".