Abandonada y temerosa clase media, de M. Dolores García en La Vanguardia
SIN PERMISO
Hay en la lucidez sobrevenida de Maragall un punto de épica. Quienes pretenden vivir a costa y a pesar de su obra le reprochan tanta sinceridad inoportuna, pero él persiste en destrozar su propia herencia. Un político que admite errores ya es especie en extinción, pero que además asuma que dilapidó esfuerzos y credibilidad en una entelequia, ya es el colmo. En Maragall no tiene mérito. Suele aferrarse a su último descubrimiento como al madero que mantiene a flote al náufrago y ahora agarra con fuerza la idea de un partido demócrata europeo que aglutine al centroizquierda, que amplíe las lindes de la izquierda. Tiene gracia que cuando sus colegas del PSC estaban más empeñados en asentar en Catalunya la clásica distinción entre derechas e izquierdas como fórmula mágica para borrar el debate entre nacionalismos español y catalán de la era pujolista, Maragall les deje atrás con sus bocetos caducos.
Que la derecha y la izquierda son conceptos vigentes lo demuestra el hecho de que aún son la mejor manera de entenderse al hablar de política. Pero los partidos anquilosados en esos márgenes tienen cada vez menos futuro. A los instruidos hijos mileuristas de las clases medias, y por extensión a sus padres, no se les puede tratar de pobres, pero constituyen una amplia capa que se siente frustrada y excluida del mundo de los políticos. A ellos ya no se les puede ofrecer la misma receta que sirvió a generaciones anteriores que llegaron a las grandes ciudades atraídos por el trabajo fabril. Como tampoco en Francia parecen haber hallado respuesta al desencanto de los hijos de unos inmigrantes que viven indiscutiblemente mejor que sus padres, pero que sienten que no hay futuro para ellos, ni a unas clases medias temerosas de comprobar que el trabajo ya no sirve para progresar. Quizá por eso los franceses llevan dos elecciones buscando respuestas, la infame de Le Pen en el 2002 y la más sensata de Bayrou. Tanto Royal como Sarkozy han intentado a su manera responder a esa inquietud, aunque con más marketing que acierto, y la derecha se ha llevado el gato al agua con un sencillo lema: premio para el que trabaja y se esfuerza. Si la izquierda sólo plantea las clásicas recetas asistenciales, se deja arrebatar a la clase media.
En España ni por asomo se plantea un acercamiento a la sociedad más realista y menos mediatizado por las estrechas hechuras de los partidos, útiles pero demasiado rígidos. Tampoco en Catalunya. Maragall ya lo intuyó en su día e ideó Ciutadans pel Canvi. A la postre, fue un instrumento inoperante, pero buscaba libertad para moverse. Ahora al PSC no le interesa ese tipo de experimentos. Le estorban al repartir dádivas e impartir disciplina. Sin embargo, cuando el PSC defiende que el tripartito es de izquierdas casi como única seña de identidad -la del catalanismo anda maltrecha-, sorprende que CiU tampoco sea capaz de ensanchar miras y buscar fórmulas para adentrarse en sectores profesionales y clase media más allá de los que arrastra de toda la vida. Añora Duran Lleida una tercera España, a lo Bayrou, creyendo que ya existe en Catalunya la opción centrista. Pero lo cierto es que CiU sigue tan encorsetada como el PSC en esquemas del pasado.
La prueba del nueve de Trias El resultado electoral que obtenga el candidato convergente a la alcaldía de Barcelona, Xavier Trias, constituye para algunos en su partido una auténtica prueba del nueve sobre qué tipo de campaña realizar. A Trias se le ha dado libertad para diseñar una campaña moderada, sin golpes de impacto como la que planteó el equipo de Artur Mas en las autonómicas y que fue criticada por sectores del partido, sobre todo por el DVD en el que se destrozaba al tripartito con especial saña hacia ERC. Los defensores de aquella campaña opinan que si Trias no logra un buen papel, se demostrará que la culpa de que CiU esté en la oposición no fue del marketing político.
La ruta de Rajoy El líder del PP parece resuelto a cumplir su palabra de visitar antes de las generales las 41 comarcas catalanas. De momento lleva una docena, aunque en las próximas semanas se multiplicará más por otros lares más rentables electoralmente que le permitan presentar un resultado más impactante el día después del 27-M.
El futuro de Piqué Aunque no está del todo decidido, cada día que pasa es más probable que el presidente del PP catalán sea el cabeza de lista en las próximas elecciones legislativas, sin renunciar a la jefatura del partido, tenga o no posibilidades de entrar en un eventual gobierno de Rajoy o bien tenga conformarse como diputado raso en el Congreso.
